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El último día de mi reinado

El pasado jueves 18 de septiembre se llevó a cabo la presentación del más reciente título de Ígneo, El último día de mi reinado de Manuel Gerardo Sánchez en la librería El Buscón. Si aún no sabes de qué va el libro, puedes leer la reseña en la página de ...

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En edición

Le echo un ojo a este blog y confirmo lo que me rondaba en la cabeza desde hace días: la última vez que lo actualicé fue a principios de año. El motivo, a diferencia de otras veces, no era la pereza de un escritor de comienzos, ni pocas cosas de interés ...

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Oposición a la calle

Los desmemoriados

Los desmemoriados Algunas veces, cuando me da por limpiar mis archivos, doy con escritos que de tan sólo leer las primeras líneas hacen que la sangre se me concentre en la cara de vergüenza. Es natural: las experiencias, si bien no siempre logran cambiarnos del todo, nos van alterando con ...

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saul_goodman

Renuncio a ser abogado

No me gusta terminar. La acción de terminar con algo siempre tiene algo de ceremonioso, de artificioso. Es lo que llamo la parafernalia de los finales. Esas cosas no van conmigo, no me gustan los rituales. Me cae mal la gente que para irse del país (terminar con el país) ...

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Santamaría abajo

Imgeve de Chacao. En esta tienda compré mi primer televisor hace muchos años. Con frecuencia solía pasar por acá para comprar cualquier electrodoméstico que me necesitara. Hoy caminaba por la zona cuando vi que en la tienda no quedaba nada. La fotografía, por razones de seguridad y eso de no ...

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Hace días, en la cola de un banco dentro de un centro comercial donde había otras colas de gente que «compraba a precios justos» (eufemismo para saqueo), un joven chavista me buscó conversación para justificar la bajada de precios; me ponía de ejemplo el precio de los iPhone, que ni vendidos al precio del dólar paralelo alcanzaba los precios con los que se conseguía en el mercado. «Dólar paralelo que no existe, porque lo creamos nosotros cuando raspamos la tarjeta», se sinceró. Su pensamiento es el pensamiento del chavista promedio. El que ha caído en la trampa de la mentira de la guerra económica de Maduro, guerra que no es más que propaganda para tapar una economía enferma, le dije. Le dije que los precios altos son síntoma de un problema mayor: la asfixia económica del Estado. Que si hubiera libre competencia sus queridos iPhone fuesen ofrecidos por multitud de tiendas que estuviesen compitiendo entre sí para ofrecerlo a más bajo precio, y no como ocurre ahora, donde solo tres o cuatro importadores lo ofrecen caro porque cuesta traer y tiene gran demanda. El joven me quedó mirando con desprecio, pero un desprecio soñoliento y drogado. Espero a que llegue enero y el chavista supere los efectos del opio consumista para que se consiga un país arruinado no por una guerra económica que no existe, sino por la incompetencia de un Gobierno que al trancar la economía distorsiona los precios que ahora quiere bajar para terminar de cerrar la santamaría de este negocio fracasado llamado Venezuela. (0)

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