Archivos para Septiembre, 2006

Escrito por Álvaro Rafael en Misery Loves Company, Relatos

Misterio de una noche de verano (1892),

Edvard Munch.

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Conservo entre los pocos objetos de mi pasada vida esta fotografía de nuestra primera comunión. Ayer limpiaba mi estantería donde apilo junto con libros que todavía me acompañan cuadernos que, sin quererlo, fueron convirtiéndose en fastidiosos y melifluos diarios —que ahora me avergüenzan y no releo— y de uno de ellos se deslizó esta vieja fotografía.

Tenía varios años sin verla. Esto es lo único material que me queda de ti.

Del otro lado estaba yo, una figura que corté porque desencajaba con esa graciosa y virginal postura de palmas abiertas mientras esperabas la consagración del cuerpo de Jesús, cuando, al igual que yo, hablabas mal del cura. Pensé con inquietud si tú también habrías conservado algo que te recordara de mí alguna vez. En realidad ya no guardo muchas esperanzas e imagino que, en algún momento, utilizaste las mismas tijeras para desaparecer de tu vida nuestro precario vínculo. Yo, en cambio, tengo la desdicha de conservar una fotografía que sólo me despierta una ligera alegría por algo que nunca más volverá.

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pinturas/obra de Edvard Munch, la última fotografía, recordar por una fotografía, historias tristes de desamor

Escrito por Álvaro Rafael en Anticuarios

Estampilla del Congreso Juventud Hitleriana

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Hace dos semanas mi padre me regaló su preciado álbum de estampillas. Es un álbum con más de 20.000 estampillas, alguna de las cuales ya rozan los cien años o formaron parte del servicio postal de países ya desaparecidos. Me sentí bastante afortunado y a la semana siguiente empecé a formar mi colección particular dentro de este álbum. Mi primera adquisición no podía evadir mi principal interés histórico y la tarde de hoy me llegó una estampilla de las Hitlerjugend de 1935.

Mi felicidad no podía ser plena, nunca lo es, siempre cometo errores por albergar esperanza en lo que vale menos que un centavo: entusiasmado por la estampilla que tenía en las manos, comencé a exhibirla con modesto orgullo entre algunos conocidos que me rodeaban y la reacción que les produjo esta diminuta pieza de nuestra historia fue como la que despertaría un simple papel impreso. ¿Qué interés podía despertarles a estos seres obtusos todas las manos que tocaron esta estampilla? ¿Todas las historias de grandeza, amor, dolor y desesperación escritas en cartas enviadas con esta estampilla? ¿Todo un mundo colapsado y toda una religión caída en desgracia como pocos hombres han vivido? La fe, según ellos, es la complacencia de un salario para sobrevivir como sobreviven los animales. La sensibilidad, el cuestionamiento, la trascendencia y el significado que el hombre da a los símbolos —a diferencia de las bestias, que viven en el mecanismo de sus funciones vitales— tienen para ellos un tamaño menor que las dimensiones de una estampilla.

Cada vez son menos los que le dan valor a una estampilla.

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Estampilla Hitlerjugend, no apología nazi, el nazismo y sus objetos, el valor de las cosas pequeñas, filatelia nazi