Los robots son una cosa seria: acabo de instalar en este blog la nueva versión del filtro antispam askimet para descubrir de casualidad que la versión anterior, QUE NUNCA ACTIVÉ, se había rebelado como un T-800 modelo 1.0.1 para eliminar a diestra y siniestra una cantidad ingente de comentarios que me habían dejado en el blog y que NUNCA aparecieron publicados.* De todos, tan sólo pude rescatar unos pocos, y ya los coloqué donde debían ir (aparecen con fecha de hoy, 28 de marzo de 2008). El problema ya fue solucionado, así que pueden estar seguros de que esta falla no volverá a ocurrir.
A los autores de los comentarios [nunca publicados y] que se perdieron, y si por la grandiosa casualidad vuelven a visitar esta página, les pido disculpas (John Connor estaba de vacaciones).
Lista de comentarios rescatados (esto suena macabro, pero es así):
Me comuniqué vía correo-e con cada uno de ellos, espero que regresen a la página y la disfruten y sean libres de dejar nuevos comentarios.
* Los comentarios que se eliminaron erróneamente nunca llegaron a ser publicados. Así que si dejaste un comentario y lo leíste, éste sigue a salvo y en su lugar.
·
PD: En este blog no se eliminan comentarios (por más críticos que sean); si tu comentario no aparece inmediatamente, no te alteres, estará en lista de espera y en cuanto reciba la notificación lo colocaré. Si ves que pasa mucho tiempo y no aparece, envíame un correo-e haciendo clic aquí y te responderé.
______________________
Errores de antispam, fallas antispam, askimet, Cangrejo de la Seguridad Nacional, disculpas spam, spam blog, antispam killer
Tengo una historia real de amor y ruptura para contarte. Su origen aparece al final (en la segunda parte), pero creo que cambiando el orden de los hechos y colocando de primero la tercera parte notarás mejor lo significativo de las cosas que se ignoran o desdeñan a diario.
3
En cualquier momento puede ocurrir algo que nos aleje definitivamente de otra persona: pueden mediar discusiones irremediables, pueden interponerse diferentes destinos, puede la intemperancia, la impulsividad o el orgullo mellar lo que antes era sólido. La brevedad de la vida impone finales abruptos e inesperados, pero todo aquello que constituyen los elementos del recuerdo (palabras, gestos, miradas, regalos), por más sencillos que estos sean, sirven para ver que en un momento quisimos mucho a alguien y que fuimos queridos.
Puede también pasar algo menos fatal, como simplemente dejar de despertar emociones en la otra persona. No es nada extraño, ocurre todos los días y seguirá ocurriendo hasta que entreguemos la vida. La persona que ahora sonríe a tu lado puede que ya no lo haga mañana, y el mundo no cambiará por esto.
En momentos posteriores a estos finales es fácil sentirse tentado por querer destruir todo lo que nos conecta hacia esa persona que va quedando atrás. De romper símbolos, de profanar el recuerdo común de aquellos buenos momentos, de insultar. Pero ¿tiene esto algún valor? Ninguno, porque nada de lo que se haga borrará lo vivido y, por el contrario, triunfarán el rencor y la amargura. En cambio, preservar esos elementos del recuerdo (así sea en un lugar apartado, reposando lejos de la actividad actual) servirá para tener presente que, por encima de todo lo malo que haya surgido después, durante un tiempo fuiste muy dichoso. La relación estará en suspensión o sencillamente habrá terminado, pero el momento de satisfacción que se vivió perdurará.
1
No podía comprender su actitud: durante los días previos Javier me había aburrido contándome los detalles de su moribunda relación y en un principio yo le animaba a que siguiera con ella; pero luego mis ánimos empezaron a flaquear hasta convertirse en frases avinagradas que veladamente le sugerían que lo mejor era terminar una relación dañina para los dos… Por eso me sorprendió que Javier me llamara para pedirme que lo acompañara a comprar un regalo para el cumpleaños de su novia. «Le harán una fiesta en un bar de su tío esta misma noche», me dijo. «No puedo faltar».
En ningún momento le critiqué una decisión que traté de creer como un intento por mejorar las cosas y que, aun así, él se empeñó en decirme que no buscaba mejorar nada. La decisión que le soltaría esa misma noche ya la había tomado semanas atrás, pero la había postergado innecesariamente y así la búsqueda del regalo para ella era lo más triste que pudieras imaginar.
Compró una fea cartera genérica en Zara.
A la mañana siguiente, muy temprano, sonó mi teléfono: fue la llamada para confirmar lo que yo esperaba desde hacía semanas.
2
Varios meses después de eso, yo estaba almorzando en un Subway cuando volví a ver la misma fea cartera genérica. La llevaba colgando del hombro una chica muy joven que pasó a mi lado. Andaba con su novio, y de todas las mesas vacías que había en el enorme lugar (yo era el único que comía allí a las 3 pm) se sentaron a comer junto a la mía.
La chica estaba cumpliendo 18 años y por eso su novio, como regalo, la invitó al cine a ver The Bucket List. Conversaban sobre la película en un tono de voz como para que alguien ocupado no se percatara de qué hablaban, pero lo suficientemente alto como para que alguien mortalmente aburrido (yo) los escuchara atentamente. Es una película que nos cuenta la historia de dos ancianos (interpretados por Jack Nicholson y Morgan Freeman) que están a punto de morir y deciden vivir sus últimos días en el desenfreno y hacer las cosas que siempre quisieron hacer y no habían tenido el valor de hacerlas…, por lo que escuché. La crítica de la película es lo de menos: lo que me interesó fue una frase inesperada que la chica soltó a su novio:
—Pensé mucho en ti en la parte final de la película.
—¿Por qué?
—Porque me imaginé a nosotros mismos a esa edad, y me dolió pensar qué haría si te pierdo…
Detrás de una frase inesperada se escondía, tímidamente, el más bello y sincero interés que podía expresar alguien hacia otra persona, la frase era tan hermosa y golpeaba muy fuerte en el ánimo…
El chico enmudeció, la miró ingenuamente a los ojos y dijo:
—Recuerda que hoy te llevé a ver una película que te hizo proyectar nuestra relación a ese futuro muy lejano, y que fue el día más feliz de mi vida…
Al cabo de unos minutos se marcharon.
Me quedé media hora más en el lugar, jugando distraídamente a dar vueltas a mi vaso vacío de Nestea. Pensaba, inevitablemente, que cuando se es muy joven toda relación (el amor, la amistad, etc.) se proyecta fácilmente hacia el futuro y esquiva todo obstáculo que trae cualquier tipo de relación humana, y que, por nimias complicaciones, ese noviazgo podía terminar mañana mismo. Pero ese momento hermoso quedó grabado para siempre y la felicidad se hace tan eterna que a veces ni la peor de las circunstancias podría borrar.
Por una fea cartera, pensé con extraña ironía.
Si la chica no hubiese llevado puesta esa cartera posiblemente no hubiera captado mi atención su conversación, aunque se hubiesen sentado en mi propia mesa. Entonces, recordé después que Javier compró una tarde esa misma cartera para regalarle a una novia con quien rompería horas más tarde, y por fin descubrí, con toda su maravillosa sencillez, el objeto de esa compra que me pareció tan incomprensible.
Escribir una crónica sobre el concierto de Steel Pulse en Caracas me tomaría más tiempo de lo que duró el propio concierto, así que vale tan sólo un resumen (joder, ya gasté mucho tiempo escribiendo hasta aquí)…
Resumen del concierto de Steel Pulse en Caracas: tardé tres horas en llegar y el concierto duró alrededor de la hora. Fin.
·
Steel Pulse,
Concha Acústica de Bello Monte, Caracas (2008)
Álvaro Rafael.
·
La presentación estuvo muy por encima de lo que ofreció la empresa organizadora del evento, que falló en escoger como lugar del concierto una zona residencial donde no se pueden presentar actuaciones a altas horas de la noche (lo cual, obviamente, acortó la presentación de la banda) y en la empresa de seguridad del evento.
Otro detalle criticable fue la colocación lateral/casi frente del escenario de un maldito andamio. Como era de esperarse, no faltaron los marijanes a mi alrededor (incluso uno en manos de un chico en sillas de ruedas). En fin, tardaré días en digerir que malgasté 4 horas de mi vida por culpa de la mala organización del concierto. Oigo ahora algo de Soda Stereo para pasar el mal trago: si la memoria no me falla, la entrada a ese concierto costó menos y el concierto duró tres veces más.
______________________
concierto de Steel Pulse en Caracas, imágenes fotos Steel Pulse en Caracas, Concha Acústica de Bello Monte, Baruta, marihuana, reseña de concierto
El siguiente es un texto francamente autobiográfico (es decir, un texto egotista), así que, fiel a mi estilo narrativo, trataré de que no sea sencillo y de que tenga muchos cambios temporales.
••
1
—¿Qué mierda es Yoi División?
Heme aquí, trece años después, mirando en los labios gruesos de la secretaria una pregunta similar que me hizo sacar la misma mueca malévola de aquel entonces. El tiempo detuvo en el aire la pregunta y todo volvió al año oscuro de 1995:
Entonces yo era un adolescente friki, solitario y asocial (ahora por fortuna dejé de ser adolescente) y me consideraba arrogantemente como de los primeros (y escasos bichos raros) seguidores de Korn en este país; cuando tienes 12 años y te identificas con canciones como Clown lo menos que puedes hacer es convertirte en un alienado seguidor de la banda de Jonathan Davis y certificar, con una sonrisa de desprecio, que estás rodeado de puros necios cuando tu mejor amigo (?) te pregunta: «Korn, ¿qué mierda satánica es esa?»
Cuatro años más tarde ese mismo amigo (?) —seguidor de The Noise y el demás basurero musical que quienes nacieron en los noventa tuvieron el gusto de no conocer— lo vi tarareando Freak on a Leash. Fue como un sacrilegio que de pronto me introducía en la misma conjura de esos necios: lo que años atrás me individualizaba, ahora me unía a un seguidor del proto-reggaeton y el techno basura (si es que acaso no es basura casi toda la música electrónica). Respiré profundo, aún había escapatoria… no, no la había: Hot 94 y La Mega ya colocaban a Korn en su programación y proliferaban bandas clónicas.
2
Respiré profundo ante las muy remotas (sino imposibles) posibilidades de que a la secretaria salsera le gustara el post-punk y así mi sonrisa, tanto de ironía, era como de placer por mantener una diferencia hacia ese tipo de gente.
Desde muy pequeño supe que había en la diferenciación del resto la esencia de crear lo nuevo y negar lo ordinario, la apatía y el gustoso placer de lo cotidiano. Dentro de una sociedad que aceptaba la vida sin cuestionamientos y le sonreía como necia a la misma, había en mí un distanciamiento hacia eso que me aburría, me daba asco y me despertaba la apasionada lucha por ser distinto. Nunca he sentido simpatía hacia las modas ni por los gustos comunes. Bajo ese influjo, todas mis predilecciones (musicales, culturales, de vestimenta, por determinado tipo de mujer) fueron desarrollando tal particularidad que a veces era tachada de exotismo, una diferenciación propia que se veía manchada cuando se hacía común o frivolizaba (el chico que tararea canciones de Korn).
No.
Yo buscaba algo diferente. Algo distinto a lo que daba placer a la mayoría y más bien buscaba el gustoso placer de la invidividualidad.
Son los pocos los que buscan una trascendencia en medio del vacío circundante, y son como los héroes anónimos de un romanticismo sucio, los que no aceptan la felicidad simple de un mundo que no aporta nada, de una sociedad que sólo deshumaniza y convierte en un número más de estadísticas cotidianas.
Yo no quería nada de eso que me ofrecía lo común.
Me negaba a aceptar ese modo de vida.
Me importa un bledo la sociedad y sus parámetros de éxito: una familia, una profesión, un culto a las virtudes cívicas. A mí todo eso me parece necio e insustancial. Entre miles de calles con nombres de próceres, que si hubiera tenido enfrente les habría escupido sus caras, transcurre la vida de cientos que me rodean. Tomen a un puñado de gente y verán que el 99% de ellos no aporta nada nuevo: son tan prescindibles que el mundo no cambiaría en lo absoluto con su ausencia.
Es eso contra lo que un día me rebelé en silencio: no deseo formar parte de esa masa informe que veo a diario. No quiero aceptar la felicidad de los otros que les arranca una sonrisa estúpida. No quiero aceptar la charla necia de cualquiera y tener que sonreír como necio en beneficio de lo que llaman cortesía; me importa nada lo que los otros piensen, porque sus pensamientos mismos me parecen tan superfluos como sus propias pasiones. No me interesa la amistad ni la compañía si ello implica mendigar el aprecio. No dependo de nadie, ni me interesa conseguir a nadie.
Mi batalla es más modesta que la búsqueda de un ejecutivo importante tratando de sobresalir con un informe o la de una chica detrás de su ídolo que, al final de todo, sólo persiguen el reconocimiento del otro y la aprobación del otro a una existencia propia que saben insípida e intrascendental. No, mi búsqueda, aunque silenciosa, va más allá de todo ese vacío por el que me muevo cada día: busco una trascendencia para satisfacer mi individualidad, es un deseo de liberar mis pasiones para satisfacerme a mí mismo, es mi búsqueda de la belleza pero no la belleza común por la que muere la gente… es una belleza más allá de toda comprensión lógica, es un deseo que arde en el interior de mis entrañas, es una trascendencia que me libera de toda la cotidianidad que me rodea.
•
Es así que, bajo esa lámpara acaso tenebrosa, se ilumina la razón de mi gustoso placer por la individualidad y se explica por qué de mis desilusiones cuando siento que invaden mi propia diferenciación. Joy Division…, hate, hate,hate… Esa palabra inscrita en la franela de Ian Curtis fue el génesis de Joy Division. Bajo el halo de luz que proyecta esa lámpara, oír Joy Division acá es más bien la conexión hacia ese modesto batallón de defensores de la individualidad.
Sonreí, hice una pausa, y le dije a la secretaria, simplemente:
—Olvídalo.
En mi interior, en mi mueca incomprendida, había una batalla silenciosamente ganada.
•
______________________
qué es la individualidad, definición de individualismo, relato sobre la individualidad, literatura individualista, un relato de egoísmo, necesidad individual, relato hedonista, blog individualismo-individualista, descargar canciones de Joy División, simbología-iconografía nazi en Joy Division
Cronología disputa Paul Gillman y Zapato 3 - [note]En vista de que este blog ha registrado en las últimas horas visitas de personas que han llegado, por razones que solo conoce el algoritmo de Google, buscando ... - Leer más
La ciudad borrada -
La ciudad es un completo caos; el metro, para variar, había anunciado por sus altavoces que por problemas en tal sector el servicio presentaba un ... - Leer más
La puerta al vacío de La California Sur -
La California Sur en Caracas tiene una arquitectura muy extraña. Hay unas casas que parecen los palacios de jeques-nuevos ricos, luego otras que tienen pinta de ... - Leer más