La periodista Ají picante: hoy en tu día, periodista

Escrito por en Antiayuda, Estado social

Ají Picante RCTV

Lo había dicho, había dicho con completa honestidad que quería trabajar en ese programa.

Una de las primeras cosas que recuerdo de la universidad, y que todavía resiste a ese borrado selectivo que le he dado a ese período tan confuso, fue una charla que sostuve con una chica que, como yo, andaba como alma en pena vagando por los lados del cafetín de pobres de la USM.

No sé cómo se inició la conversación, pero seguro que trató acerca de alguna pregunta típica entre tímidos novatos dando sus primeros pasos en la universidad, ya que de un momento a otro nos hallamos como lo que éramos, dos bachilleres salidos de las nebulosas del sistema educativo venezolano sin saber qué queríamos estudiar realmente o hacer con nuestras vidas hinchadas por esa idiotez de la postadolescencia: yo entré en Derecho, ella en Comunicación Social, ninguno de los dos sabíamos qué diablos hacíamos allí.

Lo ingenua honestidad me llevó a caer en los lugares comunes de siempre, de que estudiaba por obligación de mis padres (mentira) o esa clase de pendejadas que cuando tienes 19 o 20 años suenan a rebeldía pura pero luego te das cuenta de que eran los últimos cartuchos que usabas en tu guerra imaginaria contra el mundo; ella por su parte debió sentirse más ligera de compromisos de formas porque me confesó, con completa honestidad, que su sueño era graduarse de periodista y entrar a formar parte del elenco de conductores de Ají picante.

Los años pasaron, RCTV salió del aire, la revolución bonita mató los sueños de esta joven chica y ahora me pregunto, hoy que es día del periodista, ¿qué habrá pasado con la futura (y frustrada) conducta de Ají picante? ¿Habría terminado la carrera para descubrir las amarguras de ser universitario en un país donde uno que no lo es gana más (y en un país como el nuestro, donde los servicios públicos no funcionan, eso marca la diferencia entre sobrevivir o no)? ¿Habría descubierto que el país está repleto de abogados, comunicadores sociales e ingenieros al mismo tiempo que nadie respeta las leyes, los medios de comunicación son pésimos y las infraestructuras se caen? ¿Habría descubierto, por último, el concepto errado que arrastran generaciones de jóvenes de creer que la base del éxito es tener un título universitario cuando lo que hace falta más bien es tener jóvenes orgullosos de dedicarse a carreras técnicas?

Nos despedimos con un adiós consciente de que nunca más nos veríamos entre la masa cambiantes de universitarios, de que seríamos tragados por esas maquinarias de profesionales que son nuestras universidades. Confieso que en ocasiones, cuando a la hora del almuerzo veo la sección de espectáculos de los noticieros, espero conseguirla en ese papel híbrido de modeloperiodista que lee noticias bajadas de Internet. Para eso sirve un título universitario en el país.

Séptimo aniversario de Planeta en fuego

Escrito por en Administración, Microdos, Personales

Este blog cumple siete años en línea, y como verás empiezan a escasear las publicaciones. Entre una entrada y otra hay una distancia de días, a veces de semanas. No es que haya dejado de escribir; pasa más bien que he encontrado otras vías para expresar mis opiniones (o me he adaptado a ellas), vías más instantáneas y directas que las de explayarme en párrafos que poca gente tiene tiempo de leer en esta época donde la información ha sabido resumirse en pocas palabras sin perder la calidad. Es por ello que me suelo hacer la pregunta: ¿Para qué mantener, hoy en día, un blog personal? ¿Para qué tener un blog personal que obliga al autor a crear una base de lectores, la mayoría llegada de la nada, casi como náufragos en la red que se consiguen con esa isla de palabras, cuando hay herramientas como Twitter, Tumblr o Facebook, que garantizan mayores grados de «fidelidad» o al menos que te «lean» tus followers? La explosión blogspot hace tiempo que se extinguió. Esa manera artesanal de usar el lenguaje en HTML para armar una plantilla se volvió una muestra de la rápida evolución de la «red», que convierte a los pocos años la novedad en expresión rudimentaria. Revisa una tarde la lista de perfiles en Blogger o WordPress al azar y encontrarás un cementerio de blogs; verifica cómo un blogroll da hacia páginas en blanco; descubre cómo los directorios como to2blogs o Veneblogs han mutado hacia otra cosa. A menos que sea un blog corporativo, grupal o de un personaje público relevante, los blogs personales ya no surgen como setas, y los que quedan ya no son tan actualizados como antes. Entonces ¿para qué seguir con esto? Quizá porque los blogs son una voz diferente, una manera ordenada e imperecedera de transmitir un pensamiento. Especulo, quizá deba seguir buscando las razones que me han mantenido unido a Planeta en fuego durante estos siete años, y que aún me mantienen publicando acá.

Baile «Hay un camino»: bailando con el pasado

Escrito por en Elecciones 2012, Estado social, Microuno

Hoy vi el video de las señoras globodoñísticas (el término no es mío) bailando por Capriles y de inmediato recordé los tiempos del paro petrolero, cuando una parte de la oposición creyó que la mejor manera de salir de un gobierno militarista era trancando las autopistas de un pequeño sector de Caracas (perjudicándose a ellos mismos más que al gobierno nacional) y empezar la resistencia con bailoterapias activas. Los tiempos políticos desde entonces han estado marcados por la irracionalidad, por la frivolidad, por la política espectáculo. Desde Chávez hasta Carlos Ortega, pasando por Fedecamaras y los círculos bolivarianos, todos ellos banalizaron la cuestión política e hicieron creer a sus seguidores que el país era un juguete del que había que adueñarse, y en la disputa finalmente lo rompieron. Ese no es el país del progreso que buscamos, ese video es una mirada al pasado, a un pasado político doloroso. El país al que se debe ir exige políticos que asuman la política con la gravedad que esta merece y ciudadanos críticos que no consuman productos de pésima calidad como este lamentable video (que, valga decir, muestra una Venezuela poco representativa). A los entusiastas de este video hay que decirles no me representas, representas al pasado, representas a la vieja oposición a un viejo gobierno al que hay que conducir a la puerta de salida.