R.D.: Háblame un poco más sobre lo anterior.

La cámara apunta hacia las manos de Amadeo: delgadas, con ligera marca de vitiligo en la izquierda, un cigarrillo en la derecha a pesar de que es zurdo, ambas sobre el pantalón de lino beige.

A.R.: Con los años se moldea el tipo de persona por el que sientes atracción. No hablo solo de la atracción física. Hablo de la atracción personal. Me atraen las personas que se hacen a sí mismas, sin ayuda de familiares, parejas o el Estado. Me refiero a esas personas que se saben en un mundo inhóspito pero que no se detienen a quejarse ni a lamentarse de su «mala suerte«, sino que aprovechan las adversidades para enfrentarlas y superar el caos, sin tampoco caer en la tentación pueril de querer cambiar el mundo. Por el contrario, son personas individualistas que buscan superarse en beneficio propio. Son esas las personas que me son dignas de admiración, respeto y atracción. Las demás las descarto, porque ya se han descartado a sí mismas.