Hoy vi el video de las señoras globodoñísticas (el término no es mío) bailando por Capriles y de inmediato recordé los tiempos del paro petrolero, cuando una parte de la oposición creyó que la mejor manera de salir de un gobierno militarista era trancando las autopistas de un pequeño sector de Caracas (perjudicándose a ellos mismos más que al gobierno nacional) y empezar la resistencia con bailoterapias activas. Los tiempos políticos desde entonces han estado marcados por la irracionalidad, por la frivolidad, por la política espectáculo. Desde Chávez hasta Carlos Ortega, pasando por Fedecamaras y los círculos bolivarianos, todos ellos banalizaron la cuestión política e hicieron creer a sus seguidores que el país era un juguete del que había que adueñarse, y en la disputa finalmente lo rompieron. Ese no es el país del progreso que buscamos, ese video es una mirada al pasado, a un pasado político doloroso. El país al que se debe ir exige políticos que asuman la política con la gravedad que esta merece y ciudadanos críticos que no consuman productos de pésima calidad como este lamentable video (que, valga decir, muestra una Venezuela poco representativa). A los entusiastas de este video hay que decirles no me representas, representas al pasado, representas a la vieja oposición a un viejo gobierno al que hay que conducir a la puerta de salida.