Archivos para la categoría «Microdos»

Desde hace algún tiempo está rodando un correo electrónico apócrifo según el cual ya fue aprobada en primera discusión una Ley de bancos que establecía 1) el aporte obligatorio de los ahorristas a las misiones, 2) la congelación de las cuentas con sumas superiores a los Bs. 10.000, 3) un impuesto bancario, 4) la ayuda anual a comunidades cubanas y 5) la creación del Banco Socialista de Venezuela a partir de Banesco. Aunque ya ha sido desmentido en varios blogs, no está de más volver a desmentirlo porque hay personas que lo siguen tomando como real. Es falso por varias razones: 1) No tiene fuente. 2) Dicha ley no tiene publicidad: todo proyecto de Ley que entre a la Asamblea Nacional debe ser discutido primariamente por comisiones especializadas y luego, cuando pasa esa barrera, entra a una primera discusión en la que participan todos los diputados (oficialistas y no-oficialistas), y en este caso es imposible que no despierte la alarma de los diputados no-oficialistas ni el escándalo de los medios de comunicación. 3) Persiste la campaña de descrédito contra Banesco: esto, en lugar de perjudicar a las instituciones del Estado, perjudica a los ahorristas privados que se ven en una situación de angustia y necesidad por retirar sus capitales y, por último, 4) ¿Qué diablos tiene que ver CADIVI? El creador de este rumor, a parte de mentiroso aficionado, ignora las funciones de esa terrible institución burocrática: su objetivo es controlar las divisas extranjeras. (3)

Se supone que cada fin de año uno dice que el que se va ha sido un año interesante. A finales del año entrante se asegurará lo mismo. Vivimos siempre en la repetición: cada año pasó muy rápido o muy lento; qué bueno que se acabe; ha sido un año muy bueno, el entrante será mejor; lugares comunes. En fin. No me voy a extender. Este año ha sido como todos: termina. Este blog se despide hasta 2010. Ah, y por cierto: la nueva década comienza en el año 2011. (0)

Sólo en este país ocurren estas cosas: cambiar a último minuto la locación del concierto de la banda de metal sinfónico neerlandesa Epica desde la sede de la Universidad Nueva Esparta en Los Naranjos —entre montañas que aportan un buen clima a la banda— y llevarlos a tocar al Núcleo de Desarrollo Endógeno Cultural Tiuna el Fuerte, en El Valle (leer la noticia), un lugar que siendo honestos no se presentaba en las mejores condiciones para recibir un evento de este tipo. Mientras Simone Simons embelesaba con su belleza y su abrumadora voz de mezzosoprano al público que pagó su entrada (y a los que sobornaron al vigilante o simplemente se quedaron detrás de las rejas oyendo el concierto, otro punto negro para la organización), creando un ambiente muy acorde con la estética de la banda, afuera en la vida real de la Intercomunal de El Valle la gente se batía por llegar a sus casas entre autobuses deteriorados y esquivando puestos de comida chatarra, extrañados de ver tanto chico y chica vestidos de negro y con estética de rock (tono despectivo de señorona). A pesar de todas estas limitaciones, fue un concierto grandioso gracias a la interacción extraordinaria entre Epica y el público durante las más de dos horas de duración. Un video del concierto acá si quieren saber a qué me refiero con lo de la belleza y la voz de Simone Simons. (2)

Este mes de noviembre se cumple una década de la muerte de Cayayo Troconis. Entre los muchos eventos para recordar su aportación a la música contemporánea venezolana hay uno que me resulta reprochable: un grupo de fans de Cayayo está organizando una visita a la tumba del músico. En condiciones de privacidad, algo así no sería criticable y más bien sería loable. El asunto repudiable está en que este tour de la fatalidad ha sido publicitado a través de Facebook, revelándose a miles de personas información privada acerca del lugar donde se encuentra la tumba. Cayayo fue un músico extraordinario, pero también fue un ser humano. Y hay que distinguir muy bien entre ambos lados de su personalidad. Fue miembro de una familia muy numerosa, y en cuanto murió su funeral fue llevado de la manera más privada, silenciosa y rápida posible. Algo dice esto sobre la reserva que quería mantener la familia. Reserva a la que le fue dada una patada por este grupo de fans, cuyo verdadero interés pareciera querer apropiarse de la figura de Cayayo Troconis en beneficio propio, de figurar como representantes auténticos y terrenales cuando los únicos y verdaderos interesados en representar a Cayayo son sus parientes, a quienes, de hecho, no les fue consultado antes su opinión acerca de este tour de la fatalidad. Una vez más, las barreras entre lo público y lo privado ceden. Más allá de nuestro interés por la figura y por lo que musicalmente representa Cayayo Troconis, no podemos olvidar que tuvo un lado privado al que muchos de nosotros nunca fuimos invitados a pasar. Ahora, después de haber muerto trágicamente, forzamos la barrera y queremos hurgar de la manera más miserable y morbosa en su lado más humano. Si realmente les importa la figura de Cayayo Troconis, si realmente quieren respetar su legado, oigan su música, asistan a los eventos públicos que se están organizando, pero no se presten a participar en esta excursión de vouyeristas e interesados. (14)