Archivos para la categoría «Microuno»

Tirarás con cuantos quieras, pero el amor no lo harás jamás. Canción suave (Despecho No. 2), Caramelos de Cianuro. 1 — Hubo un tiempo en que la mención de esta banda no causaba irritación: eran los tiempos de Harakiri City, el cual considero uno de los mejores discos de rock venezolano, con canciones tan emblemáticas como la anterior y que ha sido el soundtrack de muchos despechados (que nunca fue mi caso, pero me gusta igualmente). 2 — En esta época de sexo fácil y donde abunda por espacios como este la idealización del sexo per se, donde la sobreexposición del erotismo termina por trivializar el juego entre una pareja y, en fin, el sexo se convierte en un cascarón al que se patea sin remordimiento, me uno a la lista de los que consideran el sexo sin amor/cariño o casual como la peor muestra del vacío en que hemos caído. 3 — El sexo sin amor (o, medianamente, sin cariño) es una experiencia terrible y mecánica, la reducción a la simple bestialidad, la renuncia a lo que somos como seres humanos y la bala en la recámara de un revólver que tarde o temprano atravesará nuestras cabezas porque una vez que el hombre entra en el plano de una existencia sin sentido, donde algo tan maravilloso como el sexo se transforma en una rutina de fácil consumo, donde los polos de la vida (Kundera dixit) se tocan, la vida misma no tiene valor. (0)

En este mare mágnum de vida que llevo había dejado pasar que fue junio el mes que simbólicamente elegí como aniversario de este blog que ustedes leen fielmente —ya sea porque llegan por error y les gusta criticar o porque simplemente vienen para bajar música de Dermis Tatú. De hecho, cuando hace cinco años descubrí lo que eran los blogs (buscando, vaya caradurismo el mío, música de Sentimiento Muerto) y decidí que era la mejor vía para publicar mis dibujitos y mis textos, no dudé en que estaría vinculado a la banda de Cayayo Troconis y por ello escogí una frase enigmática de la canción H para darle nombre a esto: cada grieta en el cerebro es un planeta en fuego. Sin quererlo, esa vinculación a la obra de Cayayo me llevó a relacionarme con personas que han determinado muy buenos momentos. En este quinto aniversario de Planeta en fuego, no encuentro mayor agradecimiento que a ustedes, los que leen entradas como estas, porque demuestran una fidelidad de la que siempre estaré agradecido y es por ustedes que este blog, con sus pausas y desaciertos, se mantiene en línea. Gracias. (2)

El desenlace que ha tenido el caso del boxeador venezolano Inca Valero no debe alegrar a nadie. Que un actual campeón mundial de boxeo con antecedentes de violencia doméstica haya quedado en libertad tras los claros indicios de inestabilidad que demostraba, al cabo de unas pocas semanas asesine a su esposa en un hotel y que posteriormente se suicide en la cárcel es a todas luces una tragedia atroz. ¿Sobre quién cae la responsabilidad de este auténtico baño de sangre? Es una tragedia que se pudo haber evitado si tuviésemos un sistema de justicia saludable y que no actúe sometida a condicionamientos. Que nadie se llame a engaños: su liberación hace semanas fue motivada por razones políticas y de renombre, a pesar de todas las sospechas en su contra. En cambio, el sistema es más inquisidor para otros venezolanos (caso Oswaldo Álvarez Paz, quien está detenido y sin posibilidad de salir libre sólo por haber opinado en un programa de televisión la supuesta relación del gobierno nacional con grupos terroristas). Un sistema judicial no puede actuar de esa forma. Hoy las simpatías políticas de Edwin Valero son la causa de su trágico y triste final, el de su esposa y el de la miseria a la que han sido condenadas a vivir sus dos hijas menores de edad. Hoy más que nunca nuestros jueces tienen las manos manchadas de sangre. (0)

Hay un diario gratuito llamado Ciudad CCS que es repartido en los alrededores de las estaciones del Metro de Caracas. Nunca lo recibo porque no estoy de acuerdo con su línea editorial ciegamente chavista y que denigra a la oposición. Pero generalmente, como siempre pasa, alguien a tu lado se sienta a leerlo y tus ojos se rinden ante la curiosidad. Y hoy vi unas caricaturas que hablan por sí mismas de la hipocresía de un Gobierno que se tacha de progresista y al lado de los pueblos oprimidos del mundo: en la caricatura, el Dalai Lama con un gorro de Mickey Mouse con los colores de la bandera estadounidense; en el mensaje, que no se podía leer por completo, lo pintaban como una marioneta de Washington, cuando el Dalai Lama es la máxima representación de un pueblo desgraciado y sometido al genocidio como el tibetano. La caricatura, seguramente, la hizo un pobre muchacho con la cabeza llena de un mierdero y-qué-ideológico y que en su ignorancia asocia a China con el otro mundo anticapitalista y como tal hay que apoyar todo lo que haga la dictadura comunista. Luego se quejan de lo que ocurre en Palestina. (1)