Actualización: Venezuela atraviesa en estos momentos la peor crisis energética de su historia, con apagones diarios que interrumpen el progreso del país. Es irónico, siendo Venezuela un país con grandes reservas energéticas. Es indignante, teniendo Venezuela un Gobierno dadivoso con los demás países de la región mientras los venezolanos, sus gobernados, sufren la miseria.

Esta nota trata sobre el apagón ocurrido en Venezuela el 29 de abril de 2008. Desde entonces han ocurridos tres apagones más (apagón en Venezuela del 01 de septiembre de 2008, 19 de octubre de 2008 y 11 de diciembre de 2008). Venezuela, un país que se jactaba de potencia eléctrica, sufre en menos de 8 meses 4 apagones de considerable magnitud.


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Si este apagón hubiera ocurrido estando las empresas eléctricas en manos de empresas privadas ¿no habría sido «suficiente motivo» para que el Gobierno nacional hubiese pedido la expulsión de sus dueños privados en beneficio de una supuesta «recuperación nacional»? El apagón ocurrió estando las empresas eléctricas en manos del Estado, ¿no es motivo para que nosotros, los ciudadanos afectados, pidamos la expulsión de tales empresas (y hasta de la administración del Estado) de quienes las controlan (mal)?

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¿Quiénes son los responsables?

·En cualquier país donde las instituciones sirvan (y no para ocultar entre ellas mismas sus propias fallas) y sus funcionarios públicos asuman los costos políticos con (al menos un poco de) dignidad, el primero a quien le correspondería hacer esa pregunta es al propio Gobierno nacional: ¿Quiénes son/fueron los responsables del apagón en Venezuela/Caracas?

Pero como vivimos (desde siempre) en un país administrado por unos irresponsables, improvisados y chapuceros, no podemos esperar más que la desviación de culpas (recuerden al concejal del Municipio Libertador que acusó a la CIA del problema de la basura en Caracas) o la minimización de un hecho tan grave. Nadie asumirá sus responsabilidades.

En un país que funciona, un apagón de la magnitud que acabamos de sufrir los venezolanos se paga caro.

El Gobierno nacional (no lo hará) deberá responder muchas preguntas que gravitan en este momento:

·¿Cuál es el estado actual del sistema eléctrico nacional? ¿Valieron la pena las nacionalizaciones hace poco realizadas por el Gobierno nacional (nacionalizaciones que buscaban «recuperar» las principales industrias eléctricas del país de las «trasnacionales», en perjuicio no de los intereses de una empresa monumental como AES, a la cual le puede importar un pito perder su filial venezolana EDC, sino de muchos pequeños inversionistas locales)?

En este momento que se habla de la nacionalización de SIDOR, cabe hacerse la pregunta ¿es necesario insistir en la estupidez de aumentar el tamaño del Estado, devorando más empresas privadas? ¿No es acaso muy evidente que el Estado, o al menos el Estado administrado por este Gobierno que representa la quintaesencia de la mediocridad, NO se puede dar abasto para controlar por sí mismo la totalidad de los servicios básicos?

Si este apagón hubiera ocurrido estando las empresas eléctricas en manos de empresas privadas ¿no hubiese pedido la expulsión de sus dueños privados en beneficio de una supuesta «recuperación nacional»? El apagón ocurrió estando las empresas eléctricas en manos del Estado, ¿no es motivo para que nosotros, los ciudadanos afectados, pidamos la expulsión de tales empresas (y hasta de la administración del Estado) de quienes las controlan (mal)?

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Este apagón, de una magnitud inimaginable en los tiempos que corren, debe tomarse como una muestra más de la incapacidad y la irresponsabilidad de un Gobierno que descaradamente invierte grandes cantidades de dinero en política de propaganda más que en el bienestar doméstico. Que ocupa todas sus fuerzas en la realización (imposible) de sueños caducos mientras cada vez más se va alejando de la realidad que afecta a los ciudadanos comunes, los mismos que hoy tuvimos que caminar kilómetros para llegar a nuestros hogares mientras las maletas llenas de dinero siguen volando en lujosas avionetas.

Esto es indignante.

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