Si llegaste hasta aquí buscando fotos porno, ve hasta el final de la página y podrás ver el material de la chica de la que trata esta entrada.

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Estudio en la Universidad Santa María de Caracas. Esto ya les debe decir mucho. Esta universidad tiene mala reputación y fama de ser una universidad pirata (gracias a Blanca Ibáñez). Es una opinión generalizada, aunque inexacta: no creo que tenga peores profesores de los que hay en la UCV ni estudiantes más cabezahuecas que los que hay en la UCAB. Total, de todas formas todo depende del estudiante: si quiere ser mediocre o no. Esta sensación de ir a la zaga en todo afecta a muchos estudiantes. Sin esperarlo hoy hemos recibido un impulso e ánimo y nos hemos puesto a la vanguardia gracias la divulgación de fotos y videos de esos que no quisieras que vieran tus padres.

Así mismo: vídeos porno amateurs de universitarias en la que aparecen estudiantes de mi facultad (¿que los abogados somos fríos? ¡Allí tienen!).

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La sociedad es una cosa extraña: no deja de criticar el quebrantamiento de la intimidad de las personas pero, por otra parte, no evita estar al tanto de la vida de sus integrantes y comentar sobre cada uno de ellos. ¿Un ejemplo? Cuando desgraciadamente murió la princesa Diana el dedo índice de medio planeta apuntó a los grandes medios de comunicación y los acusó casi menos que de ocasionar su muerte…, a los pocos días, las mismas personas devoraban las ediciones especiales sobre sus funerales. ¿Otro ejemplo más grave aún? La primera potencia del mundo hace alarde de su violación sistemática de la privacidad de sus gobernados. El Gran Hermano orwelliano ha llegado, y le hemos abierto la puerta y recibido cordialmente.

Y se ha recibido cordialmente porque, pese a que hablamos de protección a la intimidad, se descuida estúpidamente dicha intimidad exhibiéndose ante ojos que nunca llegan a ser privados. La chica de las fotos  que aparece abajo (Oriana Matos, para qué ocultar su nombre) se dejó tomar esas fotos por su mejor amiga quien, al chocarle la atención que aquella recibía del chico que a ella le gustaba, decidió publicar las fotos; ¿no pensó la fotografiada en la posibilidad de pelearse alguna vez con su amiga que le tomó esas fotos? Pero la que se lleva el premio de este «exhibicionismo tonto» es la otra chica que sale en un vídeo: si acaso hay un lugar precisamente menos indicado para hacer una felación es ¡un aula de clase! ¡Joder, qué coño estaba pensando! Este vídeo adquiere el atributo de ser erótico-cómico a la vez: sólo a ella se le ocurre hacer sexo oral en un salón ¡con puerta de vidrio! y ser grabada tanto por su amante como ¡por otra persona escondida detrás de la puerta! Es decir: por allí estará rodando la versión 2.0 del vídeo.

Es inevitable no hacer comentarios compasivos sobre las dos desafortunadas chicas protagonistas actuales de estas conversaciones (los hombres no aparecen en dichos materias… y, sinceramente, en una sociedad machista como la nuestra, dudo que les importa aparecer), pero a la vez estas historias son un gancho que atrapa, que se convierten en tema de conversación entre hombres y mujeres en la infinita comedia de la vida humana. Saber sobre la vida de otro siempre ha sido material de atracción para muchos; hablar siempre de uno mismo es muy aburrido y egotista, a menos que te llames Woody Allen y te cases con tu hija adoptiva.

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