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Esta es una entrada que trata sobre Marcos Chávez, exdirector del CICPC

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La ley y el orden

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En los últimos años la política de desconcierto e incertidumbre que ha aplicado el Gobierno central (cada vez con más poder) nos ha llevado a perder el sentido de sorpresa y a acostumbrarnos a situaciones que muy seguramente, en tiempos pasados, hubiéramos rechazado de manera enérgica. Ha sido ésta la política más clara y que con mayor firmeza ha establecido el Gobierno central, para así, en medio de la confusión y el desánimo, poder gobernar un país de seres cada vez más tolerantes al abuso de poder o cada vez más aferrados a sueños de salidas de facto imposibles.

La última de estas situaciones —que apenas ha merecido pequeñas reseñas en los diarios— ocurrió el día de ayer sábado cuando Marcos Chávez, jefe de la CICPC, ha formalizado su intención de integrar las filas del PSUV. Que haya asistido en nombre propio ya hubiese sido, dado la importancia y delicadeza del cargo que ocupa, motivo de cuestionamiento. Pero no ha sido así: Marcos Chávez no ha estado conforme con su sola presencia y ha soltado perlas como estas:

Apuntamos a una policía socialista, por eso hoy, aquí, está el grueso de los funcionarios del CICPC inscribiéndose.

El jefe de la policía científica del país tomando parte de una parcialidad política. Y no sólo eso: involucrando a toda una institución que, dada su función, debe mantenerse ecuánime y libre de toda manifestación abiertamente política. Es la degradación de las instituciones del Estado y la definitiva supresión de éstas que empiezan ahora, de manera más notoria, a integrarse en el aparataje del gobierno de turno, perdiendo sus formas naturales.

Habría que recordarle a Marcos Chávez que la institución que tiene la desdicha de encabezar se rige por una Ley (Ley de los órganos de investigaciones científicas, penales y criminalísticas), que establece, en su artículo 4, lo siguiente:

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Artículo 4. El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y demás órganos de investigación penal, estarán al servicio exclusivo de los intereses del Estado y en ningún caso al de persona o agrupación política alguna.
Son sus principios fundamentales la disciplina, la obediencia, la cooperación y la subordinación, así como la estricta observancia de los derechos y garantías consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en los Tratados Internacionales suscritos por la República, en el Código Orgánico Procesal Penal, en la Ley Orgánica del Ministerio Público y en este Decreto Ley.

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Definitivamente, la Ley dice una cosa. ¿Por qué hay algunos chavistas que se sonrojan cuando se les dice que avanzamos hacia un Estado totalitario que controlará todo? En el Estado totalitario el Estado democrático, con sus instituciones como tales, desaparece y es el Gobierno —en este caso, el partido de turno— quien lo sustituye. Hacia allá vamos, ¿cómo será la actuación del CICPC en los casos que comprometan al PSUV?

Citando al propio Marcos Chávez —que ya ha demostrado no sólo ignorancia sino una descarada manipulación política cuando dijo que los «ajustes de cuentas» en los que hay muertos no son homicidioslos homicidios contra opositores no serán homicidios.

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Referencias, El Universal