Nueva Estructura del Estado: propuesta de reestructuración del Estado venezolano para evitar la concentración del poder en pocas manos

 

Venezuela: un Estado hipertrofiado

Venezuela es en la actualidad un país fuertemente centralizado, con un gobierno de carácter autoritario y un sistema político rígido incapaz de resolver por vías legales los conflictos políticos.

Las diferencias entre Estado, Gobierno y partido político gobernante han desaparecido y lo que tenemos es la concentración del poder en el esquema Estado-partido, encabezado por el presidente de la República y demás «poderes» que le responden a él y no a los intereses de la República.

En un Estado-partido, la clásica separación de poderes es inexistente, ya que todos los poderes están secuestrados por el partido de Gobierno. Las consecuencias de este sistema de Estado-partido se traducen en un Estado hipertrofiado que controla todos los aspectos sociales, políticos, económicos, jurídicos y hasta militares de la República, con una burocracia torpe y una corrupción sin castigo ya que no hay tribunales independientes que investiguen ni juzguen al jefe de esta estructura vertical.

En un Estado-partido no hay instituciones republicanas ni estado de Derecho, ya que sin control la cabeza del Estado-partido ordena sobre los «demás» poderes.

Lo que se requiere para salir del Estado-partido es cambiar la estructura del Estado que permite esto y distribuir el poder en diferentes manos para evitar el destino final de todo Estado-partido: la tiranía.

 

La Venezuela actual

La Constitución de la República establece que Venezuela es una república federal compuesta por cinco poderes: ejecutivo, legislativo, judicial, electoral y ciudadano, con un sistema de gobierno presidencialista.

Tenemos un sistema presidencialista dirigido por un presidente de la República que es Jefe de Estado y de Gobierno de manera simultánea. Es, además, el comandante en jefe de las FF.AA. El parlamento es unicameral.

Esta configuración actual, que hace indistinguible los límites entre Estado y Gobierno, propicia la concentración de poder. En la práctica, Venezuela no es una república federal sino que es un Estado unitario muy centralizado y con un solo poder efectivo: el ejecutivo central.

 

Una Nueva Estructura del Estado

La Nueva Estructura del Estado debe garantizar la clara diferenciación entre lo que es el Estado (un ente jurídico perpetuo, no partidista, institucional) y el Gobierno (un organismo de carácter temporal y político), mejorar el funcionamiento de las instituciones del Estado, evitar la concentración de poder en una sola persona e impedir que las FF.AA. respondan a intereses partidistas-temporales.

De allí, que en la Nueva Estructura del Estado se elimine el presidencialismo y la centralización política, y se pase a un modelo de Estado de tipo republicano federal y un sistema de gobierno parlamentario democrático liberal de tipo dual: en lugar de que exista un presidente que sea jefe de Estado y de Gobierno al mismo tiempo, en la Nueva Estructura del Estado surgirían dos estructuras de poder que sigan un modelo de pesos y contrapesos: una jefatura de Estado encabezada por un Consejo Federal (que haga las veces de órgano consultor de los intereses del Estado) y una jefatura de Gobierno encabezada por el Gobierno Federal (representado por un Primer Ministro y su gabinete que se encargue de las tareas de gobierno).

Ambos entes deberían tener atribuciones definidas para que no choquen entre sí y en cambio garanticen el correcto funcionamiento de cada uno. El Consejo Federal es el encargado de velar por la integridad del Estado y el Gobierno Federal tiene como función gobernar.

El Gobierno Federal estaría encabezado por el Primer Ministro, cuya elección corresponde al Parlamento Federal que lo elegirá del partido político más votado en elecciones libres, generales y secretas.

El Consejo Federal es un órgano colegiado, compuesto por delegados de todos los estados de la República Federal y tres miembros del Gobierno Federal (ministro de economía, ministro de exteriores y vice Primer Ministro), quienes elegirán entre sus miembros al Presidente Federal.

Bajo este concepto, las FF.AA. son un componente del Estado, apolítico y no partidista, profesional, institucional, garante de la integridad territorial y bajo la dirección exclusiva del Consejo Federal (Jefatura de Estado) y no del Gobierno Federal (Jefatura de Gobierno). Como tal, las FF.AA. no podrán servir a intereses del Gobierno de turno. Pasaría lo mismo para 

La Nueva Estructura del Estado debe garantizar el máximo reparto del poder político para evitar la tiranía. De ese modo, se le da profundidad a la descentralización y federalización de los estados. Los estados son entidades jurídicas autónomas dentro de un Estado Federal, teniendo los gobernadores la máxima competencia en su jurisdicción (aunque de igual modo, sometido a controles de pesos y contrapesos para evitar el descontrol político). Los estados estarán representados dentro del Consejo Federal por un delegado.

Bajo la Nueva Estructura del Estado, el Estado estaría compuesto por tres poderes de carácter federal:

 

  1. Ejecutivo (dual)
    1. Consejo Federal
    2. Gobierno Federal
  2. Legislativo (Parlamento Federal)
  3. Judicial (Corte Suprema Federal)

 

La República Federal tendrá una Constitución que delimite claramente sus funciones. Una Constitución breve y concisa que determine la estructura del Estado, los poderes que lo conforman (ejecutivo, legislativo, judicial) y sus atribuciones así como los deberes, derechos y obligaciones de los ciudadanos en cuanto no interfieran con las leyes de los estados que componen la República federal.

Cada estado de la República federal tiene autonomía jurídica y creará su marco constitucional que no contravenga las normas federales.

 

¿Cómo llegar a este modelo?

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es clara en su articulado. Para llegar a este modelo, que implica la reestructuración (o refundación, como le gustaría llamarla muchos) del Estado, se requiere activar los artículos 347-348 para llamar a una Asamblea Nacional Constituyente. Es una vía legal para replantear el Estado que queremos y que en todo caso tendrá que ser aprobada en votación y lograr el mayor consenso político, ya que la Constitución es el marco de convivencia de todo Estado y tiene que ser lo más plural posible.