Luxemburgo

Atardecer en Luxemburgo (2008),

Ana Victoria Morales.

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Se preguntarán qué hace una artista venezolana en Luxemburgo; pues si lo hacen es porque estuvieron atrapados en una cápsula del tiempo por allá en 2002 y no llegaron a enterarse de que PDVSA (y el país en general) se convirtió en la primera exportadora de venezolanos (padres, madres e hijos venezolanos se mueven por los rincones más exóticos en busca de nuevos empleos). Sí, hay muchos venezolanos en Luxemburgo.

Me pongo últimamente bastante íntimo en este blog. Ya que me lo permito y ustedes son fieles y estimados lectores que siguen leyendo, unas cuantas cosas que contar, ya que estamos en intimidad: mañana cumplo años… veamos cuántos se acuerdan o mandan mensajes. Oh sí, el peso infinito del ser signo cáncer (¿cuál era mi signo en el calendario maya? No me acuerdo, sonaba a todo volumen la voz de Kuámasi aquella vez que mi lectora del tarot sacó mi signo y no se lo he vuelto a preguntar porque, después de aquella extraña noche, desapareció… ¿Será que ha tomado precauciones extremas de esconderse para esperar el fin del mundo según los mayas?).

Otra cosa: he descubierto la razón de por qué esta entrada se está llenando de comentarios en las últimas semanas: es porque si escriben la palabra CICPC en google.com.ve, ¡mi blog aparecerá en la primera página! Hagan clic aquí para que vean el ejemplo. En todo caso, esta entrada se está convirtiendo en una válvula de escape de quejas.

Post-otra cosa: si son buenos lectores de mi blog habrán descubierto que en la barra lateral (barra lateral —>) hay una ¡NUEVA SECCIÓN! Se llama Al borde, y allí colocaré las entradas que me den ladilla extender y/o las muy personales que me den más ladilla extender y/o las referentes a la administración de esta página o las minientradas que no valgan la pena extender. Ok, pero no era eso lo que les quería contar: sino que si son buenos lectores habrán notado que estoy haciendo trabajo comunitario (?) en la Fiscalía General de la República (pues sí, la misma por donde se mueve aka Giovanni Vásquez y los demás culebrones penales), lo cual me tiene en una de David Blaine contra el sueño.

Epílogo: como colofón de esta entrada insustancialmente personal, les comento que sigo leyendo La ignorancia de Milan Kundera, Frankenstein de Mary W. Shelley, releo mi biblia La insoportable levedad del ser también de Kundera, escribo este ejercicio literario y hago este dibujo que tiene importancia para mí. Por algún motivo ando escuchando música lenta estas noches, quizá trate de querer detener el tiempo; pero, ¿de qué vale hacerlo si todas las noches duermo solo como las otras noches? —sí, es un plagio burdo de I Know It’s Over de The Smiths, una de esas canciones que ando reproduciendo constantemente por acá; qué mal ejemplo soy: ¡pido que no escuchen la canción que yo escucho todos los días!—. Por cierto, quería que la Eurocopa la ganara los Países Bajos (ahora voy a España). En fin, nada más que contar en estos momentos, estoy cansado, buenas noches…