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La clase media mala

Cada vez que hay una marcha opositora, la línea de acción de los medios chavistas es la de imponer entre sus filas militantes la creencia de que la oposición está conformada por una minoría de gente blanca, inculta y de clase media (o lo que la propaganda chavista entiende como clase media: gente rica [que son los otros] que odia a la gente dignamente pobre [que son ellos]).

Sobre lo último, cabría preguntar: ¿Cuál es el delito ser de clase media? ¿No tiene la clase media opositora, por mínima que ésta fuese, los mismos derechos políticos que los chavistas? (pregunta retórica: quien no es chavista no tiene derechos).

Hoy en día ser clase media (o considerarse clase media) en un país depauperado como Venezuela es algo admirable. La clase media prechavista que todavía sobrevive en el país es gente que se ha esforzado en lograr una calidad de vida que nada tiene de censurable: buena educación, una vivienda digna, contar con buenos servicios (privados), legar a sus hijos una situación económica y financieramente mejor. Son todos los anteriores algunos de los valores a los que aspira la clase media, y, de hecho, todo Gobierno tiene la obligación de dárselos a sus ciudadanos (si tú eres socialdemócrata) o no entorpecerles el camino a los ciudadanos para que los logren (si tú crees en el libre emprendimiento).

En cambio, el Gobierno (y valiéndose de sus medios) se empeña en satanizar a la oposición-clase media-blanca y en negarle sus derechos, en un juego perverso de clasismo y apartheid contra todos aquellos que «vean diferentes». (Luego dicen que los clasistas y racistas somos nosotros. Lo cierto es que en una marcha opositora se ve mucha riqueza social y racial, para muestra el video que verás más adelante.)

Para el chavismo militante, ser de clase media es algo indigno frente a lo digno que representa «lo popular», el pueblo dignamente de clase baja y mantenido sistemáticamente en ese estrato (pobre) para así poder manipularlo con mayor facilidad a través de la propaganda y la obligatoria dependencia de una pervertida asistencia social que despoja a las personas de su condición de ciudadanos y los convierten en esclavos del Estado-amo.

Para los medios chavistas (financiados con el dinero de todos, chavistas y no-chavistas), es placentero que la oposición organizada convoque marchas porque así pueden enviar a sus reporteros para que busquen la entrevista al más incauto (no vayas a creer que van a publicar videos con los más brillantes, no, hay que mostrar al más incauto, que los hay en todas las militancias) con el fin de reafirmar los prejuicios más arraigados que hay en el chavismo: que ellos son pueblo, gente morena, pobre ¿luego de 16 años?, educada en revolución, y que la oposición (la caricatura que ellos tienen de la oposición) es gente rica, blanca, inculta.

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La ética chavista

Ayer vi en Facebook un video despreciable que dice mucho de lo que son los llamados medios alternativos chavistas y la visión negativa que imponen de la oposición (¿les suena Hotel Rwanda?). Es un video donde un comisario político embestido de la figura de comunicador alternativo humilla, veja y deshumaniza a una señora desprevenida que está en la #MarchaDeLasOllasVacias —imagínate el escándalo si fuese en cambio un reportero opositor en una marcha chavista humillando a un asistente solo por su apariencia física y palabras.

Por si fuera poco, el comisario político (que se salta a la torera todas las críticas de falta de ética que el chavismo le hace a los pocos medios críticos que aún quedan) invita a sus seguidores de Facebook a que «comenten esta cosa», abriendo la puerta a comentarios que pasan por el machismo, el clasismo, el racismo, la homofobia, la xenofobia y para tú de contar.

El video es este:

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La respuesta que se merecía ese pobre diablo

Te soy honesto: este video me hierve la sangre por su cobardía y bajeza. Es el video de un comisario político que no deja de ser un pobre diablo que se vale de la condición de poder, de saberse apoyado por el Estado, para grabar y luego, desde la lejanía de un estudio, elegir como un ángel de la muerte a su entrevistada menos preparada para someter al escarnio público a ella en particular y a la oposición en general.

La respuesta que provocaba estamparle en la cara a este comisario político era algo así:

¿Realmente quieres contraponer el sistema capitalista (que sigue vigente) contra el sistema comunista (que fracasó)?

(No llamemos las cosas con eufemismos, llamemos comunismo a lo que quieren hacer pasar como socialismo, como si fuera este último una versión menos mala de aquél, cuando son la misma cosa fracasada).

Pues a las pruebas me remito: hasta principios de 1990, había dos superpotencias en el mundo: una era capitalista y la otra era comunista. La primera superpotencia es EUA y todavía se mantiene en pie (creciendo económicamente, mientras Venezuela se hunde con su sistema económico en la miseria). La segunda fue la URSS, que colapsó, y no lo hizo por guerras económicas imaginarias —ya que era el país más extenso de la tierra y bastante recursos tenía para mantenerse—: fracasó porque no supo satisfacer las necesidades de su pueblo, porque lo sometió a interminables penurias y períodos constantes de escasez (las mismas que hoy pasamos los venezolanos), porque lo sometió al hambre, a la represión, lo mantuvo siempre desinformado incluso cuando tragedias como la de Chernóbil obligaban la rápida actuación, lo sometió al retraso tecnológico por temor a que los avances significaran tener conspiradores bien comunicados, y mientras en EUA nacía en Internet (la misma de la que tú te vales para difundir tu videito) en la URSS había zonas donde ni siquiera había teléfonos públicos. Un Estado policial y una fuerza militar imperialista que sometió también a países vecinos. Eso fue el comunismo, un modelo que fracasó en los hechos pero no en el imaginario de muchos latinoamericanos y europeos que se quejan del capitalismo y exaltan el comunismo que no padecieron.

Es el capitalismo (unido a democracias liberales sólidas, cosa que nunca hemos tenido los latinoamericanos, y por ello, tampoco hemos tenido un capitalismo real), con todas sus imperfecciones, el sistema económico menos malo que ha creado la humanidad, el único que ha sabido darle a sus pueblos un nivel de vida superior al de los depauperados estados socialistas (mira China, mira Vietnam, mira próximamente Cuba, abrazadas a economías de mercado para escapar de la pobreza que les generó el experimento comunista), es el capitalismo el único sistema económico capaz de hacer a los hombres verdaderamente libres de emprender lo que mejor les motive hacer sin un Estado que te diga qué debes hacer, y con ello lograr un mejor nivel de vida para todos; solo en el capitalismo puedes encontrar casos como el de la empresa privada más rica del mundo que fue creada por un hombre que lo abandonó su padre emigrante y que ni siquiera terminó sus estudios universitarios (obsesión de los comunistas, graduar a futuros desempleados y no preparar emprendedores). El mismo capitalismo que es capaz de sostener alimentariamente a un país mientras aquellos países entregados a la siempre injustas reformas agrarias y a las expropiaciones ven mermadas su producción agrícola, sometiendo en muchos casos a terribles hambrunas, unas veces por incompetencia (la China de Mao) y otras por el criminal instinto que mueve a los comunistas (la ucraniana).

El comunismo se derrumbó en países que ya no quieren saber nada de este modelo que solo dejó miserias que tardaron años en subsanar gracias al capitalismo.

¿Y todavía quieres enfrentar comunismo contra capitalismo?

Solo puede hacer esta pregunta un pobre hombre cuya ignorancia queda de mayor tamaño que la de una señora que tomó al azar para endosarle a ella la responsabilidad de defender un sistema económico (el capitalismo) que puede defenderse por sí solo y sin necesidad de propaganda, como sí lo necesita el comunismo, más empeñado en la imaginación que en la realidad, más empeñado en crear fantasmas ajenos que en ver sus propios fracasados, más empeñado en mentir que en decir la verdad: y la verdad no es otra que el comunismo en Venezuela está fracasando y fracasará como lo ha hecho en todas partes donde se ha intentado imponer.