Desde que ocurriera el abominable delito de la quema de un joven en Altamira durante el contexto de una protesta opositora, el chavismo ha construido un nuevo mito: manifestantes opositores venezolanos queman personas por ser chavistas. Mito falso.

Analicemos por qué es falso.

El mito de los opositores piromaníacos nace de otro mito ampliamente extendido por el chavismo: que en Venezuela hay una lucha entre una minoría blanca/rica que es opositora y una mayoría negra/pobre que es chavista. Mito también falso: en el chavismo hay personas de tez blanca y con ojos claros (como Rafael Ramírez, vocero del chavismo en la ONU) y en la oposición hay personas de tez negra (como Daniel Ascanio, Presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar y figura ascendente dentro de la oposición). El mito de lucha entre blancos y negros, entre ricos y pobres, se desmorona por otro motivo: Venezuela es un país principalmente mestizo, mayormente pobre, y aun así la oposición ganó de manera abrumadora las últimas elecciones libres que hubo en Venezuela.

Los únicos que se han inventado un componente «racial» en la crisis venezolana, los únicos que hablan de una lucha «racial» en Venezuela, son los chavistas. Ningún vocero de la oposición plantea la crisis desde una perspectiva racial, porque no existe en la realidad, solo en la mitología chavista. Más bien son los chavistas quienes utilizan argumentos racistas y clasistas para atacar a la oposición: alegando que la oposición la constituye gente blanca desalmada, que no le importa el país porque son tan ricos que en cualquier momento se van de Venezuela. Allí hay un documental que machaca esta falacia.

Sobre esa falacia de gente blanca/opositora contra gente negra/chavista, el chavismo construyó la historia que la oposición quema gente solo porque «parecen chavistas». Según el propio chavismo, hay gente con facciones «chavistas» y pinta de «chavistas». Según el propio chavismo, a Orlando José Figuera lo quemaron en Altamira por ser «negro» y «parecer chavista». ¿Hay una argumentación más racista y clasista que esa? ¿Puede la dirigencia chavista despreciar tanto a sus propios seguidores, quitándole a cada uno sus propias y diversas características para armar un «prototipo de chavista perfecto», que sería eso que ellos llaman «parecer chavista»?

Pero vayamos a los hechos: Orlando José Figuera fue quemado en el contexto de manifestaciones en contra del gobierno de Maduro. Quien ve VTV, RT o Telesur, o que vota por Podemos o las Farc, recibirá esta historia: joven de «rasgos chavistas» (¿…?) por mala suerte se coló en una manifestación de puros chicos blancos y ricos y fue quemado solo por su apariencia.

Yo he sido testigo de primera línea de las manifestaciones porque trabajo por la zona donde ocurren y he quedado a medio camino entre los manifestantes y las fuerzas represoras. Y puedo asegurar que lo que se ve en las manifestaciones opositoras es una mixtura de pieles: blancos, negros y, sobre todo, mestizos (porque volvemos al tema: Venezuela es un país mestizo). He visto chicos en zapatos y otros descalzos. «Homogenizar» a la oposición es una simplificación pueril, inexacta y manipuladora. En resumen: en las manifestaciones de la oposición venezolana hay blancos, negros y mestizos, ricos y pobres, porque todos padecen las consecuencias del chavismo. Alegar, como alega el chavismo, que a Orlando José Figuera lo quemaron por «parecer chavista» carece de fundamento: este chico podía pasar como cualquier manifestante.

Lo que ocurrió, según testimonios y por lo que dice la Fiscalía de Venezuela, es que este chico fue señalado de estar cometiendo un robo y fue linchado por una turba. Un hecho lamentable, bochornoso, repugnante, condenable desde cualquier punto de vista y sensibilidad política. Los responsables de este hecho deben ser detenidos y pagar por un crimen que se dio en el contexto de una manifestación, pero no alentada por ella.

Desde que se desató la crisis de Venezuela de 2017, ningún líder opositor ha llamado a quemar chavistas, ni a hostigar a otra persona por el color de su piel. Lo que sí hemos visto es a líderes del chavismo llamando a tomar las armas y defender con las balas lo que no se consiga con los votos.

No existe tal ánimo de quemar gente por su ideología (al menos, no desde la oposición política). Los hechos han sucedido en partes del país donde se están dando manifestaciones, pero no por ellas (repito), sino más bien por la carencia de Estado y por la impunidad que ha llevado a mucha gente a creer que el linchamiento es una forma de justicia. Este hecho ocurrió en el contexto de una protesta opositora, el gobierno vio la oportunidad y descontextualizó el hecho —lo cual demuestra su poco interés en lograr la justicia con la verdad.