Sousa O., capo de la belleza nacional, reunido con directivos del canal Venereovisión en una sala oscura que apenas deja ver el rostro de los presentes, arroja sobre la mesa de cristal los últimos ejemplares del diario popular El Bodrio y el de El Universo. En el primero, se lee el titular en letras enormes, sobre un fondo amarillo chillón: La Fresita dejó el pelero. En el segundo, en titulares menores, destaca: La modelo-presentadora-comediante del programa A que te mueres se lanza a la prófuga (sic) tras colaborar en la fuga de un pran. Más abajo, en el mismo diario: Es la tercera animadora que se ve involucrada en problemas con la justicia.

Sousa O. enciende un cigarrillo dorado como su cabellera, suelta una bocanada ambigua, señala los diarios y se inclina para mirar mejor a los directivos, cubiertos ahora con una nube densa de humo.

«Mujeres esculturales y pranes, tráfico de drogas y prostitución de lujo, un tema de apertura con Álvaro el Potro y un cuerpo de baile cubierto con pasamontañas y cargado de AK-47; acá, señores, tenemos asegurado material para crear un concurso de la belleza nacional o un reality en la Cárcel de Mujeres de Los Teques. Marcaremos un antes y un después en la televisión venezolana».

Un directivo de Venereovisión emerge de las sombras, aspecto de lagarto y sonrisa sórdida. «Denle al pueblo lo que el pueblo quiere», dice, pulgar arriba en señal de aprobación del proyecto.

El programa saldría en unos meses y sería un rotundo éxito.