Soledad

¿Qué hacer después de una ruptura? Quizá esa sea la primera pregunta que nos hacemos quienes pasamos por el trago amargo de perder a la persona que amábamos. En mi caso particular, es difícil no asumir una ruptura como un fracaso: querías que las cosas funcionaran, que los planes a futuro se cumplieran, que tuvieras a tu lado a esa persona que querías. Siempre he creído que ninguna relación es para siempre, pero sientes que aún había mucho que dar. Pues bien, cuando por diversos motivos (sea cansancio, sea una tercera persona que se involucra en el juego de dos) la otra persona te comunica sus intenciones de irse, no es para menos que sientas que el mundo se te detiene y de pronto ya nada vale la pena seguir.

Sé que situaciones así traen cambios, te impulsan a retomar cosas que habías dejado o sino a hacer nuevas. Pero el impulso inicial decae los días siguientes en que aparece la melancolía y el miedo terrible a la soledad. Más aun cuando, como yo, estás al borde de una edad (los treinta años) en que pareciera que se cerraran los plazos para establecer una vida. Más aun cuando, como yo, vives solo y la única compañía que tenías era esa otra persona que ya no está. Así los días van pasando y sientes esa ausencia como una auténtica pérdida, tu hogar parece enorme y las horas van pasando con una lentitud terrible. ¿Qué hacer después de una ruptura?

Cuando tenía novia miraba los esfuerzos que hacían los solteros para conseguir pareja. En momentos sentía compasión (búsquese el significado de la palabra) por ellos, por las decepciones, por el aire de desesperación que adquiría su búsqueda. Ahora soy uno de esos que no tiene nadie a su lado. Y duele más cuando sabes que la persona con quien compartiste mucho tiempo no se dio tiempo para sola sino que ya sale con otro. Que mientras sigues en duelo, esa persona ya piensa en otro. Sientes un deseo de que tu expareja esté en tus zapatos y sienta al menos un poco de todo el dolor que te ha dejado. Esto no tiene sentido: no somos dueños de nadie, y cada quien es libre de irse, aunque duela terriblemente.

¿Qué hacer? Quisiera encontrar respuesta, pero por lo pronto no la tengo. Sólo tengo miedo. Miedo al tiempo de ahora y miedo al tiempo por venir. Miedo a estar solo. Miedo a estar en mi apartamento. ¿Qué hacer después de la ruptura? Creo que detener el miedo, eso quizá sea lo primero que debemos hacer. Romper ese miedo que paraliza. Y seguir, seguir. De que no es fácil, no lo es. De que es duro, lo es. Pero no hay alternativa.