·

De cómo una noticia positiva se transforma en propaganda política.

1

Para cualquier persona sensata, que su país coloque en órbita un satélite es motivo de orgullo… aunque el satélite sea made in China y nosotros sólo hayamos colocado la friolera de 406 millones de dólares para comprarlo.

En fin, miraba los preparativos del despegue cuando la transmisión entró en cadena: al parecer, somos más nacionalistas cuando nos obligan sí porque sí a ver una noticia.

Pero entonces ocurrió: el halamecate de turno que dirigía la transmisión no resistió la tentación de seducir al Líder (o, mejor dicho, conservar su puesto) y dividió la pantalla en dos partes: de un lado, la plataforma de despeje; del otro, el presidente tomando una buena taza de café. En ese momento pensé: ¿Por cuántas memorias insidiosas y malévolas habrá pasado la imagen del Challenger.

2

Vamos, ¿la noticia es sobre el lanzamiento del satélite Simón Bolívar o de cómo el presidente observa, saboreando un café, cómo despega el cohete? ¿Por qué convertir una noticia que es orgullo de Venezuela en la observación caprichosa y personal de un solo hombre?

Habría que recordarle al director de la transmisión que el satélite lleva la bandera de Venezuela y no del PSUV, y que su duración será de quince años, es decir, durará más tiempo del que le queda a este Gobierno que, desde hace mucho, perdió la órbita.

.

NOTA 1: en los actuales momentos es preciso que todo Estado cuente con su propia tecnología satelital y espacial. De no haber sido este Gobierno, el que hubiera estado en su lugar muy seguramente se hubiese visto en la necesidad de enviar al espacio un satélite venezolano. Así que no veo por qué la celebración como logro propio de este Gobierno por lo que era una obligación del Estado.

.

NOTA 2 – Locura comunicativa – Mensaje Movilnet Venesat-1: leía La conjura de los necios cuando me llega el siguiente mensaje (sin acentos):

Desde Movilnet orgullos@s por el lanzamiento VENESAT-1 Simon Bolivar: colocamos la estrella de soberania y salimos de nuestra frontera para liberar pueblos.

Última moda en la locura comunicativa-política gubernamental: invadir la esfera privada que constituye un teléfono celular (aunque desde hace mucho que sabemos que nos graban las llamadas) para obligarnos a ser más venezolanos. Mandé un mensaje al 9992 (remitente): espero que llegue: No me interesa recibir sus mensajes, gracias.

Politización: muchos no nos identificamos con términos como soberanía y liberación de pueblos, forman parte del vocabulario excluyente, mensaje de abuso de poder y de la confianza depositada en una empresa, aunque sea esta pública.