Sigo sin Internet en mi casa gracias a la incompetencia de la nueva Cantv. Supongo que de tantas veces que he llamado para reportar la falla mi voz ya es conocida ego y odiada vanidad en el centro de atención al cliente de Cantv ABA. En esta época de austeridad en la que vive el país no sé cómo no han despedido a unos operadores que te atienden con ladilla mortal y cuya función muy bien podría realizarla una grabación que repita hasta el hartazgo: «¿Qué modelo de modem tiene? Apágalo, enciéndelo (no puedo seguir así, oh no ♪). Su reporte ha sido tomado. Gracias, buenas_______». Fin de grabación. A todas estas, estoy revisando menos el estado de este blog. Y hoy me he encontrado, para mi desagrado, con que un plugin de la página recientemente actualizado generó automáticamente un anuncio publicitario. (Algo que me propuse desde un principio fue no colocar publicidad en Planeta en fuego, aunque ello me pudiera aportar unos cuantos centavos de dólar que a la larga pudieran servir para pagar el hosting de este blog.) Lo peor: que el anuncio que aparecía en toda la página promocionaba casinos y páginas porno. Y no es que el cine porno me escandalice, pero sé que a otros, sí. Mis disculpas para esos visitantes que vieron ese anuncio. Ya fue retirado y Planeta en fuego sigue sin molestos anuncios. (0)

Escrito por Álvaro Rafael en Asides, Misantropías, Relatos

El desquite

A veces doy con textos asombrosos donde menos los espero. El siguiente es uno de esos casos. Lo encontré en el foro del portal Sexycaracas y en cuanto leí las primeras líneas quedé enganchado con la sinceridad y crudeza que brotaba de un sujeto que decide ahogar el desengañado vivido con su exnovia (a la que había llegado a considerar como «el amor de su vida») en la sinuosidad voluptuosa del cuerpo de una dama de compañía. A pesar de que tiene una visceralidad que en momentos es antipática e incluso en algunos pasajes deja colar un aire de frivolidad, el texto es tan honesto y particularmente tiene tal calidad narrativa que muy bien vale la pena degustarlo hasta el final. Como es un foro que requiere registro (no pregunten por qué estoy registrado) acá les transcribo íntegramente (sin correcciones ortográficas) el mensaje enviado por el forista despechado «Draft»:

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Para hechar el cuento de como me fue en mi experiencia con Alyssa de la agencia Cristal como es debo contarlo desde el principio. asi que sorry pero esta vaina va desde el principio, el cuento sera largo:

Tenia tiempo alejado de contratar los servicios de Dama alguna, no solo por razones laborales; realmente por estar de cabeza de churro y que manteniendome “fiel” a una caraja que resulto ser lo peor que me ha pasado en mi historia….. o en la de cualquier ser humano que caiga en sus garras.

El sabado 10 me caigo a mensajes a quien considere durante el ultimo año “mi pareja pa toda la vida” o “esta si es la que es”. La vaina ya venia mal y ese dia comprendi que mientras mas alejado de ella mejor para mi. Ese dia no le respondi como debia y me aguante de no decirle todas las mierdas no por los valores que me inculcaron de chamo o algo asi (de pana que esa caraja no se merece la mas minima concideracion de nadie) fue porque habia tantas mierdas que reclamarle que cuando trate de sacarlas todas querian salir al mismo tiempo y de pana me quede “trancao”..

Verga es enserio durante ese año lo di todo por esa caraja, hice vainas que en mi puta vida haria; mande a panas pa la mierda, me olvide de mis propios asuntos por ocuparme de ella y un sin fin de vainas y peos que me meti por esa coña que realmente uno ve siempre en retrospestiva y sin contar que un muy buen pana casi todos los dias me decia…. Marico vas a salir descoñetado, o algo asi (cuanta razon tenia el bicho ese…. pero bue de cabeza e´guebo ni le paraba) pero yo me mantenia ahi fiel haciendole los caprichos; y hasta llegue al punto de locura contarle todas mis vainas. Definitivamente nada valio la pena…..

Asi que cocinandome en mi propio jugo, por la arrechera de no haberla mandado yo pal coño hace mucho decidi vengarme ….. no encontraba como y hasta pense por un momento buscar la manera que me diera “glaucoma” pa curarme siguiendo los consejos de Peter Tosh en su famosa cancion y asi hasta se me olvidaria todo este maldito peo (mariqueras que uno piensa) …… mientras buscaba una idea entro en SexyCaracas y veo una flaca recien montada, se ve “guenosa” 44 kilos…. uffff como me gustan que la pones donde a ti te da la gana ……. definitivamente que mejor manera de vengarse de una caraja que haciendo justo lo contrario a lo que uno no fue durante el tiempo que duro la vaina ….. me voy pal Nilson llamo a la agencia y Alyssa llega a los 15 minutos …..

Sinceramente y francamente no se si Alyssa esta bien buena o no, ya que ademas de ser subjetivo la arrechera que sentia por mi ex es tan grande que lo que necesitaba era cojerme un buen culo y ya …. asi fue… obviamente manteniendo el respeto hacia el sexo opuesto.

Al pregunarle que puedo hacer y que no me dice:

.- De todo un poco

Asi fue, le hice todo lo que se me ocurrio, se mueve brutalmente, es medio depravada (o a lo mejor por el calor del momento) le tire un oral a ella que la pobre me agarro la cabeza y queria metersela por ahi …. la grand corota la tenia full empapada … y estaba pero full alborotada…. ante tal cuadro de ver a una flaca toda exitada me puse pero lo que se dice full morbnoso … no se ni como coño la chama alcanzo los preservativos ¡¡¡¡¡zuas pa dentro!!!!! ….. le estaba dando durisisisisimo y la chama pedia mas …… la vaina me empezo a preocupar cuando yo pense que la hiba a partir en dos … y ella me dice PAPI DAME MAS DURO ……. con cara de asombro le di su mas duro…. se nos fue a ambos por ahi el primero ……

Empece a hablar con la caraja y resulta que es full jodedora …. le roce la piel y estaba helada por el aire …. se le erizan los pelos …. me dice ahora me toca a mi….. el oral fue buenisimo no se si es apreciacion mia o que pero de pana senti que la glotona esa se estaba metiendo ABSOLUTAMENTE todo en la boca …. le dije: ¡¡¡¡¡ mijita no sigas que te voy a dar durisimo!!!!! asi fue ….. gritos de parte y parte ….. hasta puedo jurar que la chama puso el par de ojazos en blanco …… y comenzo a gemir pero durisimo …… y el tipico ¡¡¡¡¡¡AAAAAHHHHHGGGGG!!!!!! de parte y parte….. hasta sude a pesar de los 12.000 BTU del aire …….

Al salir del Nilson senti haberme descobrado completamente de mi ex …. puerta cerrada, ventanas, nada ni en siete vidas seguidas volveria con mi ex …… y con la autopromesa de no volver a ser tan guevon …. hasta que obviamente comience mi proxima relacion, y cometa los mismos malditos errores (que ladilla)

Ahora ando con la duda ¿sera Alyssa realmente tan buen polvo o todo fue por la arrechera de mi ex?

Nada el sabado vuelvo a comprobar que tal ….. pero algo que si de panas les digo, cuando esten con la madre de las arrecheras ….. por lo que sea …… llamen a una Dama de compañia pa que dejen toda la mierda acumulada en ese cuarto……

Fotografias no hay porque obvio queria aprovechar dandole durisimo a Alyssa, puntuacion que se yo el sabado les cuento que tal es el replay ….

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Escrito por Álvaro Rafael en Anticuarios, Relatos

CCCT en Navidad

Recientemente leía en una página una reseña corta sobre la cultura popular de los noventa. Pequeños detalles salpicados de gracia nostálgica que me hicieron recordar mis propios detalles. Los noventa. Aún era muy chico cuando a comienzos de 1992 mi hermano apareció en el apartamento con un disco de acetato. El disco era Nevermind y presumo que, desde entonces, mi personalidad adoptó rumbos diferentes a los que tomaron la de los otros niños de mi edad. Era diferente, pero yo tampoco lo buscaba ser.

Recuerdo cómo en aquellos años los chamos ladillábamos a nuestros padres para que colocaran en el techo de nuestras casas esas enormes antenas parabólicas o se afiliaran a Cablevisión con su jugoso paquete de 24 canales. Pero los afortunados eran escasos: era un lujo que muy pocos se podían dar, y cuando mis padres declinaron ante sus hijos tan sólo se colocó el paquete de 12 canales. La televisión por cable revolucionó la personalidad de muchas personas: lejos de este país había una cultura por descubrir y con la que particularmente me sentía más identificado.

Era la época dorada de MTV Latino. Cuando MTV Latino era un solo canal para toda Latinoamérica con varios VJ (Alfredo, Ruth, Gonzalo) y una programación interesante y variada (aunque a veces sobrestimaba a grupetes mexicanos y argentinos de escasa calidad). Cada noche programaba mi Betamax (joder, ¡el VHS llegó tarde a mi casa!) para grabar Headbangers Ball y Lado B (programas que pasaban al borde de la medianoche, el primero dedicado al rock pesado y el segundo a la explosión grunge y alternativa). Todas las tardes veía Conexión, con Alfredo leyendo cartas enviadas a la manera tradicional o faxes.  A mediados de los noventa Internet aún era una palabra desconocida y las computadoras eran un extraño objeto en pocos hogares.

Cuando llegó a mi casa mi primera computadora por allá a principios de los noventa alardeé durante meses ante mis compañeros de primaria. Era una pesada PC sin mouse, sin disco duro (!) y con un sistema operativo DOS que corría mediente un disquete de 5¼” que debías insertar cada vez que la encedías. En mis largos ratos de ocio me la pasaba pegado a Space Quest III (es la vaina más de pinga que he jugado). Cuando me cansaba de esas batallas estelares me sentaba frente al Nintendo para jugar todos los Marios o sino me iba a casa de mi mejor amigo a jugar Sonic en su caprichoso Sega. Como decía Barrera Tyszka en La enfermedad, mi amistad con él «había sido [como] una asignatura de la educación secundaria. Igual que pasó las matemáticas, por el fastidio inenarrable de castellano (…), igual también pasó (…) la amistad [con él]», y en cuanto terminamos el colegio nos separamos, dejando atrás muchas tareas que, mientras los otros pobres diablos entregaban a mano o barnizadas de tipex, nosotros entregábamos impresas en esa vieja impresora tan ruidosa que teníamos que cubrirnos los oídos o irnos muy lejos a la otra calle para escapar de ese ametralleo de tinta. Generalmente eran los trabajos mejor valorados y así las vacaciones llegaban con la tranquilidad de saber que pasaríamos semanas viendo en televisión la programación especial.

En las mañanas de Venevisión estaba Maite Delgado con su programa de entrevista en el que ella misma era entrevistadora y entrevistada. En RCTV estaba A Puerta Cerrada y las discusiones banales que formaba Marietta Santana entre comegatos y waperó. Luego pasaban Tropa de vacaciones donde ponían a un público prepagado a bailar con la música tecnobasura o a reír con los juegos tontos donde participó más de un chico buscando sus quince minutos de fama. Las tardes eran fijas con el Juego de la oca, ese programa español por el que discutíamos con nuestros padres cuando ellos dudaban de la autenticidad de sus pruebas siempre tan disparatadas. Las noches, en cambio, la programación variaba y se ponía intensa con Alerta: el programaba que reflejaba la miseria de un país que, mal que bien, era mejor que éste de ahora. Sus temas favoritos: satanismo, ufología, pobreza.

Si no querías ver tanta crudeza podías regresar a Venevisión y entonces ver sus programas tontos como Bienvenidos, con los mensajes aleccionadores que daba Miguel Ángel Landa al final de cada programa y su famoso haz el bien y no mires a quién, un antiguo duro del cine venezolano reconvertido en comediante de humor fácil y escatológico. Los fines de semana VTV (cuando era un canal de variedades y sin política) le dedicaba casi toda su programación con su típica señal amarillenta a actividades deportivas; estaba la profunda voz de Alí Khan narrando las carreras de caballos desde La Rinconada o Santa Rita, o sino podías ver a Reyes Álamo y su equipo transmitiendo las incidencias de una liga de fútbol español cuando sólo se permitía tres extranjeros en la alienación de los equipos, partidos que duraban como veinte minutos y el resto eran de interrupciones y caídas y de la señal, tanto que cuando la transmisión de un partido duraba más de 50 minutos los comentaristas daban gracias a Dios.

En Venevisión pasaban Sábado Sensacional (porque el súper le llegó años después, cuando ya no era nada súper) con un Gilberto Correa tratando de entender cómo hizo la vidente española que invitó a su programa para meter en una cesta satánica al hijo desaparecido de una señora que fue buscando ayuda a la sección lacrimosa del programa. «No, no es cesta… ¡es una secta satánica!»

En esa época estaba de moda el satanismo y éste se asociaba con el rock… una música malévola asociada a los populares pósteres diabólicos de la época de Slayer o Iron Maiden, cosa de chicos drogadictos que se la pasaban por Bellas Artes, leyendo Urbe cuando era bueno, dirigido por Adriana Lozada y salía cada dos semanas o a veces demoraba más tiempo (si es que salía). En sus planas de papel muy barato anunciaban un toque de Zapato 3 o La Calle. La 92.9 FM era la radio que debías escuchar si querías estar informado y Dermis Tatú hacía de las suyas en lugares como La República de Rockatanga o Doors. Si tenías suerte te podías conseguir a Cayayo Troconis o al artista de la telenovela de turno en el CCCT, el único gran centro comercial de Caracas, y por eso sus luces y arbolito de Navidad eran los mejores.

Aquellos tiempos fueron apagándose al tiempo que estallaba Internet. Mis padres, otra vez fastidiados ante las peticiones esta vez sólo mías, renovaron la PC y ésta vino preparada para Internet con Windows 95. Ya no pude presumir más: las computadoras ahora eran de todos. El sufrimiento para conectarse a través del dial-up de CANTV o Etheron también era igual de democrático. Como todos, buscaba páginas de bandas en Yahoo! diseñadas en Geocities y delirabas con dos o tres imágenes gif animados que tenía la página de MTV (en inglés, casi todo en la red estaba en inglés). Y como todos, adolescentes al fin, caímos en la tentación de navegar en las primeras páginas porno (en realidad, la tentación de Internet eran las páginas para adultos…).

Kurt Cobain se suicidó y dejó huérfana a toda una generación, o al menos ese era el lugar común que debíamos repetir para ocultar que la década empezaba a mostrar la curva de su descenso. Los jóvenes empezaron a abandonar la popular música tecnobasura y comenzaron a afinar sus oídos. La radioactiva 92.9 FM se vio resentida ante la migración de sus mejores locutores a La Mega (antigua radio del tecnobasura, reconvertida en radio de rock-pop). Francia ganó el mundial del 98. Mis padres se separaron (por penúltima vez) y comencé a rodar por diversas ciudades y países. La incertidumbre del nuevo milenio fue aderezada con la incertidumbre personal.

Pero allí esperaba un nuevo milenio al que todos queríamos llegar apurados. Cayayo murió en los albores, los carros voladores que nos anunciaban para el año 2000 nunca aparecieron. Hace poco cumplí 26 años y todavía no los veo arribar a las ferias de automóviles. Tal vez tarden otra década más en llegar. No lo sé. Sin notarlo, el próximo año pasaremos a una nueva década y, entonces, diremos que los noventa fueron hace 20 años (así como ahora, con la muerte de Michael Jackson, confirmamos que sí, que los 1980 ya son prehistoria y su generación terminó de opacarse). No boten las cosas a la basura, conserven recuerdos: el futuro suele aparecer cuando notas que ya todo está desechado.

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Escrito por Álvaro Rafael en Administración

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Lexy Summers

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1

La imagen de la actriz porno típica es una rubia anglosajona. Nos imaginamos de inmediato un pasado arquetípico de una familia disfuncional: la pobre hija de divorciados que creció en un pueblucho miserable del Sur profundo o el Midwest, una madre infeliz que desperdicia su vida como ama de casa o camarera y un padre alcohólico obrero de la construcción. La muchacha no vislumbra un futuro prometedor, la pobreza la agobia y los estudios le resultan insufribles, por lo que acepta la propuesta de un novio mucho mayor, más pobre y vividor que la lleva a una fotógrafa de segunda.

Sin estudios y sin dinero, su belleza rústica decorará portadas de revistas para white trash como Hustler. Algún camionero, en sus largos y tediosos viajes por las interestatales, alargará excesos de noches de soledad en fantasías por aquel rostro que, gracias a la exposición de la naciente Internet —que permite el acceso a la pornografía a quienes antes miraban de soslayo una revista erótica—, empieza a ser reconocido en lugares tan lejanos como Manila o Buenos Aires.

La muchacha se abruma, recién cae en la realidad de su creciente fama en el inframundo de una industria solapada, criticada pero ampliamente conocida gracias a una cofradía de silenciosos amantes de las «mujeres de fantasía». Se niega a aumentar la paga a su novio reconvertido en agente, termina con él, el dinero empieza a rellenar sus manos y algún productor se le acerca, la invita a cambiar su nombre dixie por algo más erógeno —así dice— y es de esa manera que cae del cielo del erotismo su nueva identidad: Lexy Summers. Usando malas maneras, casi chantajeándola, el mismo productor le dice que una vez dentro de la industria ya no puede salir…, frases rebuscadas, toscas, pero manidas que sólo quieren decirle que ya no puede caer más bajo de lo que está, que su rostro es ampliamente conocido en el mundo softcore pero que ahora exigen más de ella, un poco más, porque ya ¿qué importa que aparezca a gatas mientras un negro la persigue?

Ganaría mucho más en su salto al hardcore, pero ¿la dignidad? ¿Cuál dignidad, dónde está? Mi nombre. ¿Tu nombre? Tu nombre ya no interesa a nadie desde que eres Lexy Summers, ya no eres aquella fracasada de un pueblo sin nombre. Rompe con los precarios lazos que aún la unían con sus padres…, o no tanto, simplemente se marcha a la Gran Ciudad.

2

¿Una actriz porno ama? Esa pregunta la acecha, al parecer son vestigios de su pasado. Una vez que aceptas que has caído, que ya no tienes nombre y que tu cuerpo es el receptáculo de la depravación ¿cuán más bajo se puede caer?

Vana pregunta cuando sólo sigues rodando hacia la propia destrucción. Pero sirve el dinero para acallar ese nombre que a veces suena en el oído. ¿Acaso podrá resurgir aquella criatura? Ser madre…, risa…, sólo me provoca risa la imagen de la puta paseando de la mano con la pequeña niña de bucles dorados. ¿Cómo explicar a la hija la mirada de los padres de las compañeritas de clase? Muecas de burla se contagiarían al entrar al salón durante las reuniones escolares. ¡Canallas! ¡Hipócritas! Algún padre metodista no se contendría y le prohibiría a su hija esa amistad diciéndole la verdad: que la niña de bucles dorados es hija de la perversión.

Mientras dos hombres la manosean en el plató, pasea por su mente una mediocre metáfora sobre la fruta podrida: cuántos hombres soñarían con el brillo cegador de su cuerpo, mientras por dentro todo huele mal. ¡Sí, sí se podía caer más bajo y ya no hay redención para una puta!

Podía hacer más dinero, se retiraría de este medio repugnante después del viaje de trabajo a Budapest y simularía una vida imposible. Regresaría el nombre, escaparía una vez más de su vida.

3

¿Quién hubiera pensado que con la caída del Telón de Acero el mundo descubriría una nación de mujeres hermosas y empobrecidas capaces de cualquier cosa por un mendrugo? Allá, detrás de los escombros, había una fila de muchachas macilentas y con los ojos ansiosos, bastaba un retoque, pensaba ella, la desplazarían, servirían para aniquilarla, y esto no la entristecía. Al fin al cabo, esta es una industria sedienta de caras nuevas y cada vez más jóvenes, con los angulosos rasgos de la fisonomía eslava o magiar y con nombres como Olga o Vlada, y ella ya estaba de retirada: su edad era fuego que la purificaría.

De regreso en el avión soñaba con este viaje vertiginoso de apenas unos años: la miseria la había obligado a escapar y ahora escapaba otra vez de la miseria. Qué ridículo sonaba todo dentro de ella: todo se había podrido, pensaba, nada tenía sentido, ya no había nada por qué luchar dentro de ese cuero curtido por la humillación. Una imagen se sobreponía sobre la anterior como nebuloso dolor que la acompañaba en su tragedia. Años atrás hubiera llorado, ahora una lágrima valía más de lo que recogía de cada escena que filmaba.

Cuán insoportable le resultaba imaginarse a su primer novio de secundaria. ¿Qué estaría haciendo? ¿Se habría casado? ¿Tendría hijos que mantiene con el salario de vendedor de electrodomésticos? Por lo menos ella sobresalió del resto que la menospreciaba. ¡Qué patético resultaba todo!

¿Para qué reír?

¿Para qué llorar?

Mientras regresaba a su casa en Los Ángeles, en un Mercedes o en un Mustang en el que jamás hubiera colocado un pie aquel nombre despreciado de su juventud, imaginaba, sin formular palabras para la escena, su final:

4

Leería en la prensa que Hungría es la nueva capital de la pornografía, la aterrorizaría más descubrir que entre la lista negra de un brote de VIH en la industria está un compañero reciente. Sería un simulacro de horror, lo sabe, correría con una simulada premura al laboratorio y tres días después simularía un desmayo ante la mejicana gorda que asentó que sí, había un fondo al que se llega después de tanto caer.

La noticia correría entre las primeras planas de los tabloides sensacionalistas y think thak conservadores utilizarían su nombre fabricado, antes desdeñado por ellos mismos, como una cruzada de cabildeo contra la pervertida industria del entretenimiento para adultos. Ella aceptaría ser la vocera de ese movimiento de restauración moral, se dejaría persuadir y repetiría los discursos sobre la explotación de muchachas pobres por grandes corporaciones y no sin dificultad y con poca credibilidad repetiría la melodramática frase:

—Ahora tengo un nuevo amante, y él se llama sida, es un amante con el que viviré el resto de mi vida —diría, y dejará correr una lágrima bien remunerada por un rostro demacrado por el virus y acentuado por algún pastor evangélico manipulador y que ella estimaría como un antiguo admirador de su obra.

Ja…, tanto huir de la miseria para al final dejarse manipular por unos fanáticos de la ultraderecha religiosa.

Esa sería su nueva vida, su viejo nombre regresaría para acompañar su cadavérico rostro en las ediciones de 60 minutes o Primetime…, hablarían de su triste infancia, aparecería la infaltable referencia de un abuso sexual en su niñez, el novio chulo resucitado gozaría de sus quince minutos de fama aunque sea como el villano de esta sórdida película.

Qué ridículo era todo, su muerte después de años batallando otra vez en la pobreza y el anonimato ocuparía un pequeño banner de un portal amarillista. ¿Quiénes acudirían a su entierro? ¿Deudos de cuál nombre? ¿De su nombre real o de Lexy Summers? ¿Su madre, algún hermano, alguna puta entrañable o el novio chulo del brazo de alguna heroinómana? Y en el funeral, adornado al mejor estilo de Las Vegas, no faltarían las fotos en tamaño familiar de cuando era una niña tierna que mudaba los dientes, y su madre —previamente enfocada por una cámara— se lanzaría contra el ataúd, lo abriría, expondría el cuerpo y gritaría por qué, en qué fallamos…

¡Basta!

Merecía ahora mismo corroerse, dejarse comer por la podredumbre como lo haría una manzana el suelo. Algo surgiría de ella en silencio y sin testigos: ¿Una flor? Fue apenas una pérdida de tiempo, un accidente del tiempo que únicamente decoró los bajos deseos humanos. Su vida valió mucho menos de lo que pagaban por una mediocre sesión de softcore.

Otro tipo de muerte sería para ella más glorioso: tomaría un revólver, se reventaría la cabeza, su vida es tan necia que se daría un mal disparo y tendría tiempo para llamar al *911 y pedir auxilio…, esa grabación agonizante y desesperada ocuparía un lugar importante en la edición de alguna reconstrucción exagerada de su vida para la televisión, llegarían los paramédicos y en la ambulancia la llevarían aún con vida. Moriría al llegar al hospital, no faltaría quien a su lado la reconociera y tomara fotografías del cuerpo que luego publicaría en algún portal snuff o algún sujeto que comentara su belleza malograda y de manera cursi se echara a llorar al pie de la camilla donde ella se elevó a los aires como cisne.

No, no merecía una muerte tan espectacular, pensaba mientras entraba a una casa enorme en Los Ángeles, su fin sería más modesto, se apagaría, su cuerpo se apergaminaría y sus tetas caídas despertarían cuando no la gracia, el rechazo de productores sin interés en películas MILF. Se miraba en el espejo peruano de la antesala: era hermosa, lo cómico es que algún admirador joven y tímido estaría en ese preciso instante pensando ¿Cómo una mujer tan hermosa se dejó desperdiciar por esa industria? La respuesta era demasiado larga para articularla, le bastaba con recorrer su vida en imágenes desenfrenadas y tragicómicas, estaba muy cansada.

Además, la belleza es pasajera, todo se derrumba y se pudre. Ella, algún día, se decía a sí misma, mientras se adormecía sola en su inmensa cama en forma de corazón, también desaparecería. En un viaje de trabajo por Ibiza entró en una tienda de obsequios y leyó una edición bilingüe de un libro titulado Life is a Dream. No lo compró, en su vida jamás había leído por completo un libro, pero pensar que la vida es un sueño la fascinó. Quizá, algún día, despertaría en una vida mejor. Por supuesto, nunca ideó esa frase. Tenía mucho sueño.

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