Escrito por Álvaro Rafael en Estado de política, Estado social

Crimen en Caracas

Acabo de presenciar el robo de un carro. Todo pasó muy rápido: era mediodía y caminaba por la avenida Altamira Sur cuando veo que más adelante hay dos jóvenes de «apariencia normal» junto a un Optra estacionado en la calle, y es cuando del lado del copiloto baja una niñita como de 10 años y los tipos se montan y arrancan a toda velocidad hacia la autopista.

Caigo en cuenta de lo que pasaba cuando de un taller cercano salió gritando una mujer de unos 30 años: otra víctima más de los robos en la ciudad de Caracas. Lo que me indigna de todo esto fue el contexto en que se dio: con una niña de por medio que quedó (y quedará por mucho tiempo) aterrada, con una mujer que probablemente se reventó durante horas de trabajo para comprarse ese carro y con unos mecánicos que le echaron la culpa por dejar el carro abierto (¡la víctima tiene la culpa!). Pero lo que más arrechera me da es saber que, como abogado, es muy probable que esto quede en nada porque la corrupción en los organismos de seguridad inutiliza cualquier plan organizado para acabar con las bandas de este tipo. Pero si llegaran a detenerlos, luego está la corruptela de fiscales y jueces que venden la justicia al mejor postor para liberar a cuanto criminal que ahora anda por la calle.

Esto me indigna particularmente por la sensación de impotencia que tiene uno que legalmente forma parte del sistema de justicia venezolano. Porque uno sabe que si no actuamos para cambiar las cosas somos parte del problema. Pero en este país las cosas han llegado a un punto de degradación tal que el crimen es la ley, que el delincuente es admirado como ejemplo de la fuerza y la viveza criollas y donde las víctimas son responsables de los delitos que sufren. Es por eso que quien actúa bajo el respeto al ordenamiento jurídico es un pobre pendejo que pierde su tiempo y, peor aun, arriesga su vida.

Son muchas las quejas que tenemos sobre el tema de la inseguridad/violencia en Venezuela, apuntamos siempre nuestros dedos hacia el «otro», hacia el «pobre», hacia el que «no tiene nada y roba o mata por envidia», pero en ningún momento nos miramos en el espejo para darnos cuenta que nosotros también tenemos responsabilidad. Porque la culpa del delito está en quien mira y calla, en quien es condescendiente con el delito y el delincuente y quien, por último, deja que éste prolifere en la total impunidad en la que vivimos.

Es indignante, claro que lo es. Pero, como el video Rotten Town de oneChot, todos somos parte del problema y hacemos poco por cambiar la situación.

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Lecturas sugeridas » En unos años nos tocará escribir una antología de las declaraciones imbéciles de los funcionarios que hoy detentan el poder. No es que la oposición venezolana esté exenta de opiniones desafortunadas (que muy merecida tiene un volumen particular), sin embargo el asunto cobra relevancia y preocupa más cuando estas declaraciones provienen de quienes tienen la delicada tarea de dirigir el Estado. En este caso, la declaración digna de las primeras páginas trata sobre la viveza criolla, lo corruptible que somos como Nación y la falta de honradez del escritor (y en general del) venezolano: «Los escritores [venezolanos] son unos pillos», cortesía de los organizadores del Premio Municipal Stefania Mosca de la Alcaldía del Municipio Libertador. Si después de leer el artículo sugerido (con sus muy interesantes comentarios) no sabe si reír o vomitar, descuide, no será el único en ese trance. (0)

Si faltaba una prueba que demostrara lo esnobista que somos los venezolanos, ésta apareció de la mano de los handheld BlackBerry (es probable que el 99% de los usuarios venezolanos de BlackBerry ni siquiera sepa qué demonios es un handheld). Ya lo escribía hace tiempo: a los venezolanos nos molesta tener dinero y buscamos formas para deshacernos de él. Pero esta moda por los BlackBerry ya sobrepasa el límite del absurdo y la insensatez: dentro de poco tiempo olvidaré el nombre de mis contactos de messenger que lo han sustituido por el famoso BB PIN. Porque la moda de tener un handheld BlackBerry es el famoso pin. «¿Tienes BB pin?» Los esnobistas que tienen un BlackBerry pontifican el uso del BlackBerry diciendo que gracias al pin pueden comunicarse gratuitamente con otros usuarios de BlackBerry. Pero olvidan que para disfrutar de este servicio deben contar con la afiliación a un plan telefónico, y si a eso le sumas que debes mandar mensajes de texto a otras personas que no tienen un BlackBerry, bingo: te has hecho acreedor de una considerable renta mensual para presumir de tener un aparato que, estéticamente, es horrible. Este último detalle se puede pasar por alto si fuese un teléfono útil… pero no es el caso del handheld BlackBerry: si quieres teléfonos buenos compra un Nokia o un Sony Ericsson: cuestan mucho menos y desde estos puedes realizar las mismas funciones: navegar por Internet, enviar correos, enviar mensajes y tomar fotos que serán mejores que las pésimas que toma el handheld BlackBerry. Como ejemplo, esta entrada la redacté y la subí a mi blog usando mi teléfono Sony Ericsson c902. Si quieres reírte un rato sobre este nuevo episodio de nuestra venezolanidad, haz clic en este vínculo. (2)

Escrito por ErnestoSoltero en Asides, Rock venezolano

La Rotunda

No sabemos bien cuando comenzó La Rotunda. Probablemente sus inicios están en las primeras composiciones para cuatro y voz escritas por Ernesto Soltero cuando aun no había la cantidad de gente necesaria para conformar un grupo, o tal vez en aquéllos primeros ensayos, a dúo con el talentoso guitarrista Pedro Briceño, hijo del artista plástico del mismo nombre. La propuesta siempre ha sido la misma: música popular venezolana cantada de forma más agresiva, e incorporación de sonidos venezolanos en canciones de estilo punk-rock. Nace así el joropunk, un estilo producto del redescubrimiento de las raíces de parte de un grupo de músicos de rock, en su mayoría autodidactas, interesados en expresarse pese a sus limitaciones técnicas y académicas.

En el año 2007, tras probar con varios músicos, La Rotunda comienza a ensayar formalmente. Julio Méndez es el primer baterista, pero luego es suplantado por Alejandro Mata. Rommel Vásquez, viejo compañero de Ernesto Soltero en la escuela de artes de la UCV se incorpora en el bajo. Con esa formación debutan en Septiembre de 2007 en el ya inexistente local La Cigarra Bar, ante una audiencia pequeña pero impresionada. Luego repetirán en el mismo local junto a la banda Toberías, agrupación con la cual, desde entonces, han mantenido un estrecho nexo. Posteriormente el grupo sirve de apoyo sonoro al artista de performance y colaborador escénico de la banda, Fidel Pirona, en el marco del festival Objetual 2008 y comparten con otras agrupaciones en el evento Sabanarte en Grande.

A mediados de 2009, tras casi un año en stand by, debido a la salida y apatía de alguno de los miembros, La Rotunda vuelve por iniciativa de Ernesto Soltero (cuatro y voz) y Rommel Vásquez (bajo y coros). La oportunidad de grabar los temas en estudio brindada por el productor Ruddy Gutiérrez Palmar servirá de incentivo para reformar la banda. Pedro Briceño colabora en la grabación de dos canciones, pero no se integra a la nueva formación. Con la incorporación del diseñador Alvaro López en la batería, la agrupación vuelve como trío y con un sonido más punk. Actualmente la banda ensaya con el guitarrista Juan Belda, quien aun no debuta en vivo con el grupo.

La etiqueta joropunk es sin duda sinónimo del sonido de La Rotunda, y no es producto del oportunismo, pues, no se trata de una fusión creada para sonar en la radio aprovechando el impacto de la Ley “Resorte”, sino de un intento genuino de crear un “punk”a la venezolana, sin negar la influencia de las agrupaciones inglesas, norteamericanas y españolas que han destacado en el género desde los años 70, y rescatando, desde un punto de vista más urbano y callejero, el legado de nuestra música popular. El Joropunk no se baila “sentao”, y es producto de la filosofía estética del grupo, que se resume en la frase “Hay que escoñetá pa hacé”.

En cuanto a las letras, predomina la crítica social y el humor negro, evitando por lo general (no siempre) caer en lo panfletario y lo propagandístico.

Más información www.myspace.com/larotunda

Single: Canción de La Rotunda. Género: Joropunk

Rock hecho en Venezuela

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