Si faltaba una prueba que demostrara lo esnobista que somos los venezolanos, ésta apareció de la mano de los handheld BlackBerry (es probable que el 99% de los usuarios venezolanos de BlackBerry ni siquiera sepa qué demonios es un handheld). Ya lo escribía hace tiempo: a los venezolanos nos molesta tener dinero y buscamos formas para deshacernos de él. Pero esta moda por los BlackBerry ya sobrepasa el límite del absurdo y la insensatez: dentro de poco tiempo olvidaré el nombre de mis contactos de messenger que lo han sustituido por el famoso BB PIN. Porque la moda de tener un handheld BlackBerry es el famoso pin. «¿Tienes BB pin?» Los esnobistas que tienen un BlackBerry pontifican el uso del BlackBerry diciendo que gracias al pin pueden comunicarse gratuitamente con otros usuarios de BlackBerry. Pero olvidan que para disfrutar de este servicio deben contar con la afiliación a un plan telefónico, y si a eso le sumas que debes mandar mensajes de texto a otras personas que no tienen un BlackBerry, bingo: te has hecho acreedor de una considerable renta mensual para presumir de tener un aparato que, estéticamente, es horrible. Este último detalle se puede pasar por alto si fuese un teléfono útil… pero no es el caso del handheld BlackBerry: si quieres teléfonos buenos compra un Nokia o un Sony Ericsson: cuestan mucho menos y desde estos puedes realizar las mismas funciones: navegar por Internet, enviar correos, enviar mensajes y tomar fotos que serán mejores que las pésimas que toma el handheld BlackBerry. Como ejemplo, esta entrada la redacté y la subí a mi blog usando mi teléfono Sony Ericsson c902. Si quieres reírte un rato sobre este nuevo episodio de nuestra venezolanidad, haz clic en este vínculo. (2)

Escrito por ErnestoSoltero en Asides, Rock venezolano

La Rotunda

No sabemos bien cuando comenzó La Rotunda. Probablemente sus inicios están en las primeras composiciones para cuatro y voz escritas por Ernesto Soltero cuando aun no había la cantidad de gente necesaria para conformar un grupo, o tal vez en aquéllos primeros ensayos, a dúo con el talentoso guitarrista Pedro Briceño, hijo del artista plástico del mismo nombre. La propuesta siempre ha sido la misma: música popular venezolana cantada de forma más agresiva, e incorporación de sonidos venezolanos en canciones de estilo punk-rock. Nace así el joropunk, un estilo producto del redescubrimiento de las raíces de parte de un grupo de músicos de rock, en su mayoría autodidactas, interesados en expresarse pese a sus limitaciones técnicas y académicas.

En el año 2007, tras probar con varios músicos, La Rotunda comienza a ensayar formalmente. Julio Méndez es el primer baterista, pero luego es suplantado por Alejandro Mata. Rommel Vásquez, viejo compañero de Ernesto Soltero en la escuela de artes de la UCV se incorpora en el bajo. Con esa formación debutan en Septiembre de 2007 en el ya inexistente local La Cigarra Bar, ante una audiencia pequeña pero impresionada. Luego repetirán en el mismo local junto a la banda Toberías, agrupación con la cual, desde entonces, han mantenido un estrecho nexo. Posteriormente el grupo sirve de apoyo sonoro al artista de performance y colaborador escénico de la banda, Fidel Pirona, en el marco del festival Objetual 2008 y comparten con otras agrupaciones en el evento Sabanarte en Grande.

A mediados de 2009, tras casi un año en stand by, debido a la salida y apatía de alguno de los miembros, La Rotunda vuelve por iniciativa de Ernesto Soltero (cuatro y voz) y Rommel Vásquez (bajo y coros). La oportunidad de grabar los temas en estudio brindada por el productor Ruddy Gutiérrez Palmar servirá de incentivo para reformar la banda. Pedro Briceño colabora en la grabación de dos canciones, pero no se integra a la nueva formación. Con la incorporación del diseñador Alvaro López en la batería, la agrupación vuelve como trío y con un sonido más punk. Actualmente la banda ensaya con el guitarrista Juan Belda, quien aun no debuta en vivo con el grupo.

La etiqueta joropunk es sin duda sinónimo del sonido de La Rotunda, y no es producto del oportunismo, pues, no se trata de una fusión creada para sonar en la radio aprovechando el impacto de la Ley “Resorte”, sino de un intento genuino de crear un “punk”a la venezolana, sin negar la influencia de las agrupaciones inglesas, norteamericanas y españolas que han destacado en el género desde los años 70, y rescatando, desde un punto de vista más urbano y callejero, el legado de nuestra música popular. El Joropunk no se baila “sentao”, y es producto de la filosofía estética del grupo, que se resume en la frase “Hay que escoñetá pa hacé”.

En cuanto a las letras, predomina la crítica social y el humor negro, evitando por lo general (no siempre) caer en lo panfletario y lo propagandístico.

Más información www.myspace.com/larotunda

Single: Canción de La Rotunda. Género: Joropunk

Rock hecho en Venezuela

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Escrito por Álvaro Rafael en Anticuarios, Estado social, Misantropías

Av. Bolívar

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Run to the hills

run for your lives!

Run To The Hills*

Iron Maiden

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Cada vez que veo un turista extranjero siento compasión. Con muy pocas excepciones regionales, Venezuela no es un país que trate bien a los turistas (ni siquiera a los nuestros, si no me creen vayan de paseo por el calvario de cualquier terminal de transporte nacional).

Al parecer, cuando vemos un turista nos empeñamos en portarnos peor: una vez presencié cómo un mesonero se burlaba gestualmente de unos japoneses, y, hace algún tiempo, cómo en otro restaurante el cajero le cobraba a unos holandeses el doble. Casos que parecen leves si los comparamos con la experiencia que pasó la agrupación portuguesa Madredeus cuando quedó en medio de una balacera y un intento de asalto en una misma noche y de cómo un comerciante italiano perdió más que su Rolex en la autopista.

Esta tarde, llegando a mi casa, observé a una pareja sueca a punto de atravesar la gran avenida y crucé los dedos esperando que lo hicieran sin llevarse una mala impresión de nosotros.

Pues todo esto que contaré ocurrió meticulosamente así, sin exageraciones: cuando el semáforo peatonal cambió a verde ellos y yo cruzamos, un motorizado que se comió la luz casi se lleva a la chica; del susto y porque la rapidez con la que cambia el semáforo de esta avenida te obliga a correr, nos quedamos parados en la isla de la avenida y, allí mismo, ¡hay un perro muerto desde hace dos semanas! En fin, ya sólo quedaba cruzar tres carrilles para llegar al otro lado, y en eso un hombre que corre se come la luz roja y casi causa un choque múltiple, ganándose el corredor la grosería respectiva que empieza por m… Cuando el semáforo peatonal cambió a verde otra vez… cuatro automóviles se comieron la luz.

Al final, cuando por fin terminamos de cruzar la avenida, el chico sueco le dijo algo gracioso a la chica (todavía nerviosa) para aliviarla. En ese momento, pensé en la anécdota de Nietzsche y el caballo según la versión que cuenta Kundera en La insoportable levedad del ser: estando en Italia, el filósofo alemán presenció la agresión de un caballo y entonces corrió hacia él y lo abrazó para protegerlo y pedirle perdón por la crueldad de los humanos. En ese mismo momento, me provocó correr y abrazar a esa chica sueca y pedirle perdón por comportarnos así con los turistas. ¿Ya ven por qué siento compasión por los turistas?

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* Si conocen la letra de esta canción notarán la parábola.

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Grandiosa noción que tenemos del valor de nuestra propia ciudadanía que Vicente Díaz, rector del CNE, anuncia que «vamos a [estar] sorteando una laptop [y] un carro 0 km entre todos los miembros de mesa que lleguen muy temprano». Sabemos que a los venezolanos nos gustan los juegos de azar, ¿no es lo que hemos estado haciendo cada vez que vamos a elecciones desde 1958, apostar el país al peor número? En fin, como un organismo del Estado apela al vicio nacional del juego para que cumplamos con nuestros deberes cívicos, propondría que el sorteo se abriera a todos nosotros, sufridos electorales, que por infinita vez en 10 años nos obligan a ir a las urnas. Personalmente no pido esos premios, me conformo con ganar la renovación de mi pasaporte. (0)