No creo que haya dudas de que Laureano Márquez es un tipo brillante. Su estilo mezcla con inteligencia el humor y la política, una combinación que en otros resulta en el despropósito y la impertinencia. Es tal su genio que los necios que nos gobiernan entienden perfectamente al revés todo lo que él escribe y por eso se conjuran contra él —aunque siendo menos ingenuo, sabemos que ni siquiera entienden: simplemente la hipersensibilidad que padecen les hace ver delitos en la opinión de «los otros»—. Laureano Márquez atraviesa una situación complicada en estos momentos tras publicar, como cada viernes, un artículo humorístico en el diario Tal cual, titulado Venezuela sin Esteban. De la misma manera como algunos diarios europeos (los menos, los valientes, los que aún mantienen principios que no claudican ante el terror) se solidarizaron con el periódico danés Jyllands-Posten, deberíamos hacer valer en Venezuela el poder de la blogosfera y reproducir o vincular el artículo anteriormente citado. Para quienes todavía no lo han leído, acá les dejo el vínculo para que lean »Venezuela sin Esteban y juzguen si hay intención delictiva por parte de Laureano Márquez.