El kioskero tacaño de la Torre Británica

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Si eres seguidor de este blog quizá ya sepas distinguir entre las entradas de no-ficción, ficción y realidad ficcionada (ejemplo de este último caso, La librería porno). Si aún no tienes esa capacidad de desentrañar mi pensamiento (ni yo lo puedo hacer), acá te traigo un relato de los primeros. / Desde que descubrí que masticar chicles me sirve para liberar tensión me he vuelto adicto a los Trident. Trident de menta fresca, de eucalipto, de mora azul. Es un vicio cuando estás en una reunión con Gente Importante salivando como un enfermo por estos chicles libres de azúcar y recomendados por el Colegio de Odontólogos de Venezuela. / Esta mañana, de camino a mi oficina, me detengo en el mismo kiosko donde siempre compro, junto a la Torre Británica de Altamira Sur, para proveerme de mi dosis necesaria para un día que será muy largo. / Le pago al kioskero, le doy las gracias (que no me retribuye) y sigo mi camino hasta descubrir que los chicles están mojados. Me devuelvo y con respeto le pido que me cambie los chicles. La garra del kioskero me arrebata el empaque, lo abre todo, deja caer los chicles sobre el tablero del kiosko y dice que no están mojados. Sin mediar palabras empieza a apretarlos, se niega a cambiármelos porque dice que no será él quien pierda, le pido sentido común, que mire que sí, que están mojados, él dice que vienen empaquetados, que es imposible, se exalta, empieza a manotear, mi adrenalina se dispara, mi tensión explota ante mi penoso síndrome de abstinencia de Trident, lo maldijo, me maldice, la gente de alrededor se detiene para observar esa improvisada discusión a las 7 am que parece salida de La conjura de los necios. Y entonces sucede. / Contra la cara del kioskero agresivo, tacaño y bruto se estrella una bandada de chicles y empaques cerrados no mojados que salieron volando desde mi mano. / A su coñotumadre le replico con un pedazodehijodeputa. / Habré perdido 6 bolívares (de paso, los vende un bolívar más caros), pero siento que me puse del lado de todos los usuarios-consumidores que alguna vez hemos sido maltratados por malos vendedores. Por ahorrarse unos seis miserables bolívares perdió a un cliente diario. Pero espero no ser el único: si leíste hasta acá, espero que te solidarices conmigo y si pasas por allí no le compres más a ese tacaño, miserable y volátil kioskero ubicado junto a la Torre Británica de Altamira Sur. Disculpa mi exaltación: no he consumido Trident en todo el día.

Me rindo a la moda de los BlackBerrys

Escrito por en Microuno, Misantropías

Hay temas que no me atraen para nada. Uno de ellos es el de los celulares: de vaina me sé mi número como para memorizarme modelos, marcas y cosas de esas que apasionan orgásmicamente a la gente común. Para mí un celular es un aparato que sirve para que A se comunique con B (sé que hablarán de las ventajas tecnológicas, pero cuando estoy alejado de una PC en lo que menos pienso es en twittear que me estoy haciendo pipi o en meterme a Facebook para ver si algún tipo celópata publicó fotos porno con su ex). Yo era feliz con mi Sony Ericsson (el de la propaganda de James Bond) con cámara de 5 Mpx y memoria de varios Gb, hasta que lo perdí en mi viaje. Viaje del que regresé (como todo viajero que se respete) con las tarjetas sobregiradas, así que la necesidad me llevó a comprarme un Nokia de juguete que estoy que se lo pego por la cabeza al primero que me pregunte por qué no le respondo los mensajes: no envía mensajes (?). Supongo que es un error del sistema, pero como las personas con las que más hablo están casi todo el día pegadas a Gtalk, MSN o Skype, he postergado la visita al centro de servicio. Sin embargo hoy me pasó algo. Una de esas revelaciones que llegan de vez en cuando. Casi una epifanía. Me he dado cuenta de que mi lucha contra la moda es inútil y me rendí a pasar casi toda la tarde hablando de celulares con mis amigos hasta llegar a la conclusión de que los BlackBerry tienen un poder que sobrepasa mi fuerza de voluntad. Lo más seguro es que me compre uno (para risa victoriosa de quienes conocían mi crítica hacia estos aparatos). Si esto llegara a ocurrir, espero que mis escritos no se frivolicen y batallaré contra el deseo de publicar mi BB pin en las etiquetas de cada entrada que escriba (¡qué bajo me siento ya al escribir estos términos de celulares!). En fin, no alargo más esta entrada porque ahora mismo una conocida me está ofertando por Gtalk su BB bien fino.

¿Por qué no soy nacionalista?

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Porque el concepto Estado-nación surgió en una época ya muy superada de rebeliones llevadas a cabo por una naciente burguesía (siglo XVIII) que finalmente logró su único (y válido) objetivo de establecer Estados independientes y sometidos al imperio de la Ley. Porque uno no tiene la suerte de nacer en el país en el que nace porque no lo puedes elegir, simplemente naces allí. Porque el nacionalismo restringe tu manera de relacionarte con las novedades que ocurren afuera porque siempre creerás que lo tuyo es lo mejor o porque simplemente temes a la crítica de ser un alienado víctima de la transculturización. Porque el nacionalismo conlleva cierto grado de sectarismo y racismo. Porque es usado por las clases dominantes para idiotizar (aun más) a las masas. Porque el nacionalismo es invocado a menudo por tiranos (de derecha e izquierda) para justificar sus atropellos. Porque, en fin, me considero un ciudadano de mundo, favorable a una jurisdicción internacional, a la liberación de las fronteras, del comercio, al intercambio entre culturas como forma de enriquecimiento. Que no sea nacionalista no implica tampoco que sea indolente con mi país: todo lo contrario, busco lo mejor para él porque haciendo que el país donde naciste sea cada día mejor consigues que todos los demás lo sean. Por todo lo expuesto no puedo congeniar con el nacionalismo.

Sexo sin-sentido

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Tirarás con cuantos quieras, pero el amor no lo harás jamás. Canción suave (Despecho No. 2), Caramelos de Cianuro. 1 — Hubo un tiempo en que la mención de esta banda no causaba irritación: eran los tiempos de Harakiri City, el cual considero uno de los mejores discos de rock venezolano, con canciones tan emblemáticas como la anterior y que ha sido el soundtrack de muchos despechados (que nunca fue mi caso, pero me gusta igualmente). 2 — En esta época de sexo fácil y donde abunda por espacios como este la idealización del sexo per se, donde la sobreexposición del erotismo termina por trivializar el juego entre una pareja y, en fin, el sexo se convierte en un cascarón al que se patea sin remordimiento, me uno a la lista de los que consideran el sexo sin amor/cariño o casual como la peor muestra del vacío en que hemos caído. 3 — El sexo sin amor (o, medianamente, sin cariño) es una experiencia terrible y mecánica, la reducción a la simple bestialidad, la renuncia a lo que somos como seres humanos y la bala en la recámara de un revólver que tarde o temprano atravesará nuestras cabezas porque una vez que el hombre entra en el plano de una existencia sin sentido, donde algo tan maravilloso como el sexo se transforma en una rutina de fácil consumo, donde los polos de la vida (Kundera dixit) se tocan, la vida misma no tiene valor.

Fotos porno en Facebook Caracas

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Tengo una cuenta en Facebook para enterarme de eventos, para que me contacten fácilmente y para ver cómo etiquetan a mis amigos en fotos porno. Sí, fotos porno: anoche un tipo que no conozco, seguro en una crisis de despecho y tragos, publicó fotos porno con su novia (¿ex reciente?) y se dio a la minuciosa tarea de etiquetar en zonas muy sensibles de la foto a varios amigos de su (¿ex?)novia (entre ellas, una amiga en común por quien me llegó la notificación). Esta mañana las retiró o las censuraron. Se habla a cada momento de la estupidez de tomarse fotos/vídeos porno. En realidad no creo que sea estúpido: en el sexo toda clase de juegos se vale, sin embargo hay que tener un mínimo de inteligencia para saber con quién se juega. Y un tipo evidentemente inestable como este sujeto no es el mejor de los jugadores. Si no te importa que un tercero te vea desnuda y andando a gatas con un corsé, entonces no sólo te tomes fotos: publícalas. Pero si tienes el temor de que otros las vean y le pides a tu pareja que no las publique por nada del mundo, entonces te jodiste: tarde o temprano esas fotos tienden a salir (si no, que se lo pregunten a esta chica). Y no creo que te agrade que tus fotos estén dando vueltas en muchos foros y complementando fantasías eróticas de una legión de onanistas.