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La violó, la picó, la mató 

Dermis Tatú

El chillido de los taxis

El brillo de las bombas,

estallido en el cielo.

Rojo fuego en mis venas,

copiando todas las penas.

Las luces de los bares,

el chillido de taxis.

Y una puta en el camino,

daba vueltas su vestido.

 

Limpia para ser ensuciada,

sucia para hacerte vulgar.

Limpia para ser ensuciada,

sucia para hacerte vulgar.

 

Locales comerciales se peleaban por vendernos,

algo nuevo en el mercado saco en oferta el pecado.

Macabra y misteriosa,

cicatriz en tu mejilla.

Bofeteada en el delirio,

por ganarse un centavito.

 

Limpia para ser ensuciada,

sucia para hacerte vulgar.

Limpia para ser ensuciada,

sucia para hacerte vulgar.

Zorra

Zorra, cuéntame una historia,

que haga a todos reír,

reírnos todos de ti.

Zorra, eres toda una loba,

capaz de hacer a todos perder,

y tan furiosa te ves.

 

Una fábula muy trillada,

ha sido franca en sus palabras,

y desengañadas no han sido contadas muy bien.

Una fábula muy trillada,

ha sido franca en sus palabras,

y desengañadas no han sido contadas muy bien.

 

Zorra, sigues llorándole a la luna.

Zorra, tú siempre has sido muy dura.

Zorra, eres toda una fiera,

somos tus conejitos en la espera,

que hagas todo lo que quieras,

presa de tu ilusión…

presa de tu ilusión…

 

Una fábula muy trillada,

ha sido franca en sus palabras,

y desengañadas no han sido contadas muy bien.

Una fábula muy trillada,

ha sido franca en sus palabras,

y desengañadas no han sido contadas muy bien.

El hoyo

Voz de viejo porteño: Yo tenía unas minas* trabajando por Lexington, ¿oíste?

Y resulta que un día las para la cana,* y se las quiere llevar,

y la mina le dice «pero ¿usted tiene pito,* señor policía?»

 

Vivo buscando algún suelo en que pueda cavar.

Pero no corro con suerte, nunca vi un hoyo más.

Son las lombrices las que retuercen nuestros estómagos vacíos,

Las que nos muerden por dentro,

llenándonos de ideas miserables.

 

Cada quien que vuelva a su hoyo como si fuese hogar

y conservarnos calientes entre tanta frialdad.

De incubadores de ideas,

no vengan con que me van a chupar.

Cada quien que vuelva a su hoyo como si fuese hogar.

 

Nota: la influencia porteña y sobre todo del lunfardo es enorme en esta canción, y entendiendo los términos mina (mujer, desde el punto de vista sexual; prostituta), cana (policía, cárcel) y pito (pene) se puede entender el contenido de toda la letra.

Sordera

Sonidos son tuyos,

dime el nombre de tus sueños

No lo alargues más, más de una vocal,

que no quisiera escuchar.

 

Guardados en el mismo lugar,

se conocieron en la espera.

Conversar con cautela, refugiados en la pena,

creo que tenía sordera.

 

Las palabras son mbalasalas,

dime ¿dónde estás desnuda?

Despelléjame tus dudas,

a ver si puedo disparar.

Es mi arma y mi ofensiva,

te obligaré a callar.

La sensación de agonía

es la misma que algún día morirá en nuestra piedad.

 

Si es que te engaño es porque no oigo bien,

mentimos todos, voy a ensordecer.

Si es que te engaño es porque no oigo bien,

mentimos todos, voy a ensordecer.

Error por cometer

Desiste de una vez,

tu encanto ya se agotó,

no quiero más volverte a ver.

 

El rostro de un fracaso,

con cara de cobarde.

Has roto más de un plato,

con gusto me desdoblaré.

 

Sentado bajo la sombra,

se esconde mi dolor.

Angustia no me sobra,

no necesito compasión.

 

Ve a buscarte un consejo,

o más bien una plegaria,

Ruégale a un pobre ciego,

que se fije en tu mirada.

 

Sentado bajo la sombra,

se esconde mi dolor.

Angustia no me sobra,

no necesito compasión.

 

Angustia no me sobra…

Sentado bajo la sombra…

Angustia no me sobra…

Asco

Peinada y arreglada para su galán,

que destelle mucho oro y que la sepa acortejar.

Que la acaricien con seda y que la traten mal,

mis disculpas, señorita, no la quise violar.

 

Asco, no me toques más,

asco, huele todo mal.

Asco, no me toques más,

asco, huele todo mal.

 

Mira sus axilas tan muy mal afeitadas,

no me había dado cuenta de su piel arrugada.

La menopausia, mujer, te tiene arruinada,

mil cirujanos esperan por muy buena paga.

 

Asco, no me toques más,

asco, huele todo mal.

Asco, no me toques más,

asco, huele todo mal.

Corazón gris

Un día de ayer,

suspendimos este trato tan cruel.

No hay ningún bien,

que me encuentre arrastrándome a tus pies.

Pero es así, soy tu lombriz,

que excava y excava en tu corazón gris.

Y no queda más, más que ablandar,

a una muy dura semilla infeliz.

 

Yo estaré a cien millas de aquí,

naufragando sin parar de reír.

De mis sueños y delirios,

que he dejado de serte fiel.

 

¡Ya me cansé!,

de ser siempre el mismo niño que mimabas con tu miel.

De no ser así, me harías sufrir,

quitando de mi boca el dulce de tu piel.

 

Yo estaré a cien millas de aquí,

naufragando sin parar de reír.

De mis sueños y delirios,

que he dejado de serte fiel.

 

Yo estaré a cien millas de aquí,

naufragando sin parar de reír.

De mis sueños y delirios,

que he dejado de serte fiel.

Ausencia

Su pulso se detiene,

insiste en respirar.

El aire en los pulmones,

se escapa como un gas.

Tu rostro palidece,

similar a tus huesos.

¿Qué tienes en los sesos?

No eres capaz de comentar.

 

Ausencia, si despiertas.

Ausencia, de tus redes.

Ausencia, si despiertas.

Ausencia, de tus redes.

 

Tanto tiempo enmudecida,

creí que ni pestañabas.

Tu boca descicatrizada,

más bien momificada.

Hace años me dijiste:

«Te acordarás cuando yo muera».

Pues no hizo falta enterrarte,

porque has muerto de pena.

 

Ausencia, si despiertas.

Ausencia, de tus redes.

Ausencia, si despiertas.

Ausencia, de tus redes.

Terrenal

He decidido escapar de esta ladilla de ciudad,

escapar, al otro lado.

He soportado en cantidad cualquier especie terrenal,

terrenal, te has quedado.

Pudo ver bien cómo pasar las páginas de un mismo cuento,

de un mismo cuento, envejeciendo.

 

Moriré en paz deseando ver las cosas cambiar de lugar,

de algún lugar, a otro lugar.

 

Espero el día en ansiedad, y en ella la felicidad,

felicidad, se me ha escapado.

Juro seguirla hasta el final, pero el principio del final,

de ese final, no me ha tocado.

He revisado cualquier cloaca de mi ciudad sin encontrar,

sin encontrar, ratas con hambre.

 

Moriré en paz deseando ver las cosas cambiar de lugar,

de algún lugar, a otro lugar. 

H

Cada grieta en el cerebro es un planeta en fuego,

y un canal en orbita en el pensamiento.

Se ha acabado el combustible

y no hay con que llenarlo.

Flotando en el limbo, aterrorizado.

 

Hay un sótano mohoso en un cráneo viejo,

con un aire frío de sabiduría.

Inútiles ideas apiladas en el armario.

 

Volando hacia el cráter.

Las tetas del cráneo.

Despistado

Despistado, giro dando vueltas,

sin parar.

Me he encontrado con un caso igual.

Un taladro perforando mentes y pensar,

quizá la luz del cielo podrá entrar.

 

¿Qué te podría yo quitar?

Si más bien no hay lugar que ocupar

 

Mal pensada, quiso torturar,

se hizo grande diez pulgadas más

Su cigarrillo quiere comprobar,

sigue siendo un niño más.

 

Me he inventado un cuento difícil de contar,

se trataba de un niño más.

Disparaba las cabezas más brillantes,

así la luz los podrá iluminar.

 

¿Qué te podría yo quitar?

Si más bien no hay lugar que ocupar.

 

Mal pensada, quiso torturar,

se hizo grande diez pulgadas más

Su cigarrillo quiere comprobar,

sigue siendo un niño más.

«Planeta en fuego» es una página de Álvaro Rafael. Los textos de esta página son de mi autoría, salvo que se indique lo contrario. Algunos de ellos son textos de ficción. Puedes copiar y compartir el contenido pero citando la fuente.

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