Sólo en este país ocurren estas cosas: cambiar a último minuto la locación del concierto de la banda de metal sinfónico neerlandesa Epica desde la sede de la Universidad Nueva Esparta en Los Naranjos —entre montañas que aportan un buen clima a la banda— y llevarlos a tocar al Núcleo de Desarrollo Endógeno Cultural Tiuna el Fuerte, en El Valle (leer la noticia), un lugar que siendo honestos no se presentaba en las mejores condiciones para recibir un evento de este tipo. Mientras Simone Simons embelesaba con su belleza y su abrumadora voz de mezzosoprano al público que pagó su entrada (y a los que sobornaron al vigilante o simplemente se quedaron detrás de las rejas oyendo el concierto, otro punto negro para la organización), creando un ambiente muy acorde con la estética de la banda, afuera en la vida real de la Intercomunal de El Valle la gente se batía por llegar a sus casas entre autobuses deteriorados y esquivando puestos de comida chatarra, extrañados de ver tanto chico y chica vestidos de negro y con estética de rock (tono despectivo de señorona). A pesar de todas estas limitaciones, fue un concierto grandioso gracias a la interacción extraordinaria entre Epica y el público durante las más de dos horas de duración. Un video del concierto acá si quieren saber a qué me refiero con lo de la belleza y la voz de Simone Simons. (2)

Si faltaba una prueba que demostrara lo esnobista que somos los venezolanos, ésta apareció de la mano de los handheld BlackBerry (es probable que el 99% de los usuarios venezolanos de BlackBerry ni siquiera sepa qué demonios es un handheld). Ya lo escribía hace tiempo: a los venezolanos nos molesta tener dinero y buscamos formas para deshacernos de él. Pero esta moda por los BlackBerry ya sobrepasa el límite del absurdo y la insensatez: dentro de poco tiempo olvidaré el nombre de mis contactos de messenger que lo han sustituido por el famoso BB PIN. Porque la moda de tener un handheld BlackBerry es el famoso pin. «¿Tienes BB pin?» Los esnobistas que tienen un BlackBerry pontifican el uso del BlackBerry diciendo que gracias al pin pueden comunicarse gratuitamente con otros usuarios de BlackBerry. Pero olvidan que para disfrutar de este servicio deben contar con la afiliación a un plan telefónico, y si a eso le sumas que debes mandar mensajes de texto a otras personas que no tienen un BlackBerry, bingo: te has hecho acreedor de una considerable renta mensual para presumir de tener un aparato que, estéticamente, es horrible. Este último detalle se puede pasar por alto si fuese un teléfono útil… pero no es el caso del handheld BlackBerry: si quieres teléfonos buenos compra un Nokia o un Sony Ericsson: cuestan mucho menos y desde estos puedes realizar las mismas funciones: navegar por Internet, enviar correos, enviar mensajes y tomar fotos que serán mejores que las pésimas que toma el handheld BlackBerry. Como ejemplo, esta entrada la redacté y la subí a mi blog usando mi teléfono Sony Ericsson c902. Si quieres reírte un rato sobre este nuevo episodio de nuestra venezolanidad, haz clic en este vínculo. (2)

Retrospectiva: Cayayo, la permanencia de su legado

Escrito por Álvaro Rafael en Reseñas, Rock venezolano

Cayayo, la permanencia de su legado

Cuando hace unos años publiqué el disco de Dermis Tatú era muy poco lo que se hablaba del legado de Cayayo Troconis. Uno que otro evento, una que otra versión de sus canciones, pero poco pasaba del momento. Ese fue el principal motivo por el que hablaba que, desde este blog (cuyo nombre sale de la canción H), realizaba un modesto recordatorio y homenaje al publicar esa joya musical —pero imposible de conseguir por vías tradicionales— titulado La violó, la mató, la picó.

Los años, no obstante, fueron abriendo el apetito por redescubrir el trabajo de Cayayo Troconis y la voracidad (la buena voracidad) fue cada vez mayor al encontrarse quienes hasta entonces sólo tenían vagas referencias musicales y anecdóticas de él frente a un músico con una obra brillante y original dentro de la música contemporánea venezolana. Gusto que, por los comentarios que he tenido en este blog, ha sido particularmente mayor en quienes estaban muy jóvenes para comprender la música de Dermis Tatú o PAN y mucho menos la de Sentimiento Muerto. Esta necesidad por conocer y conseguir música de Cayayo revitalizó una figura que amenazaba con perderse entre pocos pero fieles seguidores cada vez más entrado en años y casetes viejos y grabaciones olvidadas de un tiempo en el que el rock venezolano no gozaba de buena salud como hoy en día (o, al menos, una posición mucho menos desfavorable que hace diez años).

Como lo demuestra la semana temática «Cayayo, la permanencia de su legado», una retrospectiva musical muy bien organizada y que pocos artistas venezolanos (de cualquier género musical) han podido disfrutar. Una iniciativa llevada a cabo por muchas personas y organizaciones, entre ellos la Fundación Nuevas Bandas, Oidossucios, La Mega, Ladosis, CdBox, Cultura Chacao, y que como seguidor de la obra de Cayayo Troconis no me queda más que agradecer porque tareas como estas sirven para enriquecer, al final, el panorama musical venezolano.

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Fordelucs – Terrenal

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Sentimiento Muerto – Agradable calor (cantada por Cayayo Troconis)

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Calendario de lo que fue Cayayo, la permanencia de su legado aquí.

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Semana tributo a Cayayo Troconis, Fordelucs tributo a Dermis Tatú, Viniloversus tributo a Sentimiento Muerto, Chuck Norris tributo a PAN, Marcelo Toutin tributo a Cayayo Troconis, Fundación Nuevas Bandas.

Para los próximos meses se han anunciado interesantes conciertos en Venezuela (al menos para este autor: desde Fito Páez, pasando por Epica y llegando a The Cranberries y Metallica). Pero hay un problema que choca con la posibilidad de disfrutar de esta variedad que se nos ofrece: el precio de las entradas. En un país donde el salario mínimo es de Bs. 959, pagar por una entrada un precio que bordea esa cifra o que en muchos casos la supera se ha convertido en un asunto dispendioso que muy pocos pueden cubrir. El precio de las entradas para toda clase de conciertos y eventos en Venezuela ha llegado a un nivel disparatado. Entiendo que haya inflación, problemas con el control cambiario, que las productoras trancen sus operaciones en dólares, pero debe privar ante todo el sentido común. Creo que si los que asistimos a conciertos o eventos no nos organizamos de alguna manera, las productoras seguirán subiendo sus precios y los venezolanos seguiremos optando por una de las dos: 1) dejar de ir a conciertos o 2) aceptar las condiciones y apoyar el problema (aunque, conociéndonos, no nos gusta protestar y siempre creemos que mientras más caro, mejor… aunque nos cueste pagarlo). (0)