¿Se están devolviendo los venezolanos?

¿Se están devolviendo los venezolanos?

En las últimas semanas se ha posicionado la idea de que la situación en Venezuela ha mejorado. Y ante esta posibilidad, muchos emigrantes venezolanos se han planteado devolverse al país. Pero ¿se están devolviendo los venezolanos?

 

Emigramos: ¿y ahora qué?

 

En los últimos dos años mucha gente salió de Venezuela con lo que pudo. Poco dinero. Pocos objetos. Poca planificación. La idea era irse como sea de un país que se hundía y que no daba señales de mejoría a mediano plazo. Todo lo contrario: parecía un pozo sin fondo. Como fue una migración desordenada, intempestiva y desesperada, muchos llegaron a sus nuevos destinos sin tener claro qué hacer. Otros tantos tampoco conocían los países a los que llegaban. Lo único claro que tenían era que esto era «un mientras tanto». «Mientras el país se arregla, estaré afuera».

Obvio que este pensamiento propició la falta de arraigo en los nuevos países de acogida y alentó la insatisfacción. Obvio que Venezuela no cambió. Y cuando hablamos de cambio, hablamos de cambio en la dirección política del país. La situación en Venezuela fue desmejorando al mismo tiempo que muchos emigrados tampoco veían mejorar su calidad de vida en sus nuevos países. El «mientras tanto» se volvió un reclamo de «¿y ahora qué hago aquí?».

 

Atrapados en turbulencias

 

Desde un principio el chavismo se propuso implantar la idea de que emigrar era malo.

Un conocido ministro se encargó de la tarea de dar «partes de guerra» sobre cómo vivían los venezolanos en el exterior. Y sus discursos giraban sobre estos temas: que los emigrados sufrían de manera generalizada de xenofobia, explotación laboral y hasta sexual. Incluso crearon el programa de retorno a Venezuela.

¿Le importaba al régimen responsable de la emigración masiva el sufrimiento de los venezolanos que se fueron? Por supuesto que no. La gente asocia emigrar con vivir mejor. Y para el régimen chavista había un interés de desalentar la aspiración de la gente de vivir mejor. Ya sea en Venezuela o en el extranjero. Su lema es «en Venezuela estamos mal, pero afuera se vive peor».

Este lema iba dirigido a los que se quedaban en Venezuela: «No aspiren a nada mejor que nosotros, porque no lo hay. Mejor se quedan acá, viven tranquilos y no sufrirán xenofobia, ni los explotarán laboral ni sexualmente… Pero no protesten».

Claro que afuera se vive en condiciones materiales mejores que en Venezuela. Ese discurso chavista de destruir las aspiraciones al presentar a los demás países como hostiles e inestables necesitaba que pasara algo que lo sustentara. Entonces llegaron las turbulencias políticas en la región. En particular la crisis chilena, que significó un punto de quiebre en la migración venezolana, porque era el país que se ponía como el mejor para emigrar. Mucha gente terminó aceptando que «afuera tampoco es que se viva mejor que en Venezuela. Para irme y pasarlo peor, para eso me quedo en mi país».

Ahora, por un lado había gente dentro de Venezuela que empezó a perder el interés por emigrar. Además estaba la imposición de trámites que lo dificultaban: pasaporte caro, visa en los principales destinos de migración. A estos hechos que desalentaban lo migración se sumaban los casos de xenofobia que corrían en redes sociales, un tema que si bien es preocupante en muchos casos era sobredimensionado. Por otro lado, había gente fuera de Venezuela que empezó a asustarse ante las inestabilidades políticas de sus nuevos países. Entonces muchos empezaron a cuestionarse su decisión de emigrar. De un momento a otro, dejamos de hablar sobre irnos y empezamos a hablar sobre si valió la pena hacerlo y sobre si vale la pena devolvernos. Ante esto, surge la idea de que están devolviendo los venezolanos.

Pero, ¿es esto cierto?

 

¿Se están devolviendo los venezolanos?

 

Sí (*): mucha gente se está devolviendo a Venezuela. Acá en Perú lo ves en redes sociales. Escuchas sobre el amigo de alguien que se devolvió. Y no es un fenómeno solo de Perú. Está pasando en Chile, en Argentina e incluso en países más «estables» como Italia o España. Conozco el caso de una familia que se devolvió luego de vivir 3 años a las afueras de Madrid: los niños no se adaptaron a la escuela y el padre de familia tenía en Venezuela una franquicia de bricolaje; en España no pudo replicar su nivel de vida de clase media alta.

Pero este fenómeno es una consecuencia lógica de la propia característica de una migración masiva, intempestiva y desesperada. Una migración que no tuvo aspiración de arraigo en el nuevo país. En cuanto las condiciones del país parecen mejorar, la población regresa al hogar. Está pasando incluso en casos dramáticos como en Siria, donde su población está regresando a un país devastado por la guerra.

Muchos venezolanos no emigraron con visión de mediano o largo plazo (no lo digo de manera despectiva, simplemente se huyó de una crisis salvaje). Lo hicieron «mientras tanto» (temporalidad). Y mientras tanto sus países de acogida estén sumergidos en turbulencias, mientras se siga difundiendo una supuesta mejoría en Venezuela que no resiste ningún análisis objetivo, seguirá diciéndose que se están devolviendo los venezolanos.

(*) Este retorno, de momento, dista de ser masivo. De hecho, conozco casos directos de venezolanos que se están trayendo a sus familiares. Sale más «barato» tenerlos en Perú que enviarles dinero a Venezuela. Unos se van y otros vienen. Así que la pregunta por hacerse es si esta devolución será escasa o masiva.

 

¿Será un retorno masivo?

 

El año 2020 responderá esta pregunta. En ese año pasarán muchas cosas. Habrá elecciones en Venezuela, donde todo apunta a que el chavismo seguirá su proceso de reacomodo político y consolidación, lo cual le permitirá seguir con su tibia «apertura controlada» de la economía. «Apertura», entre comillas, que ha generado la ilusión de mejoría, de estabilidad, de tranquilidad, de que «la situación está difícil, pero uno se adapta». Y la adaptación es natural. Adaptación es incluso aceptar que será difícil salir de ellos, y ya muchos que se fueron lo están aceptando y no les importa regresar a un país dominado por el chavismo.

Mientras el chavismo conserve el poder político, mientras la oposición se siga destruyendo en sus disputas internas, no habrá clima de conflictividad, que fue uno de los impulsores de la migración venezolana. No es que el país esté mejor o en paz (como vende la cúpula chavista), sino que la gente está cansada. Adaptada.

Pese a todo, no creo que sea un retorno masivo. Mucha gente que se fue ya está establecida en sus nuevos países, laboral y personalmente. Han nacido muchos niños de padres venezolanos o de padre/madre venezolano con una pareja local. El arraigo se ha ido abriendo paso sin que nadie lo haya esperado. Esta gente no verá motivos para volver. También hay la posibilidad de que la burbuja de normalidad estalle. Que vuelva la conflictividad, la escasez, y que a mediano plazo veamos una nueva ola migratoria.

Comentarios

  1. Pingback: Plan vuelta a la patria | Planeta en fuego

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